Viviendas en América Latina y Ecuador

América Latina y el Caribe tienen una de las tasas de urbanización más altas del mundo y -según las Naciones Unidas- la población urbana aumentará de 394 millones a 609 millones hasta 2030. Estamos frente a una dinámica que abre el debate sobre la calidad de vida de las personas y su acceso a una vivienda adecuada versus un techo.

Las cifras varían según las fuentes y no existe un procedimiento único de medición porque cada país tiene su propia metodología. Sin embargo, el Relator Especial de Vivienda para Hábitat ONU asegura que -entre 1990 y 2000- el déficit habitacional en América Latina aumentó de 38 a 52 millones de viviendas. El BID, por su parte, estima que el desfase es de unas 38 millones de unidades, de las cuales 17 millones son viviendas nuevas que se deben construir. Se suman a estas, las necesidades anuales generadas por la formación de nuevos hogares que son de dos millones por año.

Según datos publicados durante la XVI Asamblea General de Ministros y Autoridades Máximas de América Latina y el Caribe en 2007, apenas el 60% de las familias en la región posee viviendas adecuadas, el 22% vive en habitaciones que requieren mejoras y el 18% necesita una casa nueva. El Banco Mundial también asegura que dos de cada tres familias en la región no necesitan una casa nueva, sino una mejor. Por ejemplo, en Ecuador, el déficit habitacional cualitativo, que no es la necesidad de construir más viviendas sino de mejorar las condiciones habitacionales de las mismas, se ubica en el 75,5% a escala nacional, de acuerdo con el INEC. En el sector urbano es del 65,2%, mientras que el rural llega al 95,3%. Esta es una situación que se genera por diversos factores, pero el principal es la disminución del gasto público en vivienda social.

En nuestro país se estima que el déficit de vivienda alcanza entre 350.000 y 500.000 soluciones habitacionales, de acuerdo con Henry Yandún, CEO de Kubiec y vocero del colectivo Constructores Positivos. Este problema se agrava porque cada año existen 110.000 hogares nuevos y solo se construyen 40.000 viviendas. Es decir, solo el 36%, aproximadamente, de estos hogares tiene acceso a una vivienda.

MAPA PROVINCIAL DEL DÉFICIT HABITACIONAL CUALITATIVO DE VIVIENDAS

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el principal socio multilateral del Gobierno en la estructuración y financiamiento de programas de vivienda social desde hace más de dos décadas, publicó en 2019 que son dos millones de hogares los que sufren de déficit habitacional, de los cuales 1,2 millones se localizan en áreas urbanas. Con miras a solucionar este problema, el Gobierno de Lenín Moreno, actual Presidente, creó planes como “Casa para Todos”, que -a pocas semanas de terminar su mandato- están inconclusos.

EN BUSCA DE UNA “CASA PARA TODOS”

En 2018, el INEC ubicó el déficit de vivienda cuantitativa (familias que no tienen una casa estructurada o levantada para habitar) en 12,4% a escala nacional (573.339 familias); y uno de los ejes del programa de Gobierno, “Casa para Todos”, era reducir este número a 9,9% hasta este año, cuando Lenín Moreno entregue el poder. Para lo cual, prometió en sus cuatro años de administración construir 350.000 casas.

En 2019, declaró que por el enorme hueco fiscal que heredó del Gobierno anterior, solo se edificarían 220.000 casas. Un año más tarde, en agosto de 2020, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) informó que se preveía construir solo 142.000 casas hasta 2021, 80.000 menos que la segunda promesa de Moreno. Sin embargo, con esta nueva cifra, el déficit habitacional seguirá por encima del 10%. Además, la Cartera de Estado publicó que se construyeron 77.638 casas, 14.404 estaban en ejecución y en planes y 50.637 se encontraban a la espera de inversionistas e interesados. Por lo que es probable que estas cifras varíen, considerando la crisis provocada por la pandemia del Covid-19.

Funcionarios del Gobierno han repetido en diversas entrevistas en medios de comunicación que la primera promesa ha variado porque no se conocía el estado real de la economía y solo cuando llegó Moreno al poder se pudo entender el panorama que afrontaba el país.

FIDEICOMISOS GARANTIZAN LA CONTINUIDAD DEL PROYECTO

Con el apoyo del fideicomiso constituido en 2019, con un fondo de USD 1.350 millones, ha sido posible la realización de estos proyectos de vivienda social. El 60% es financiado por la banca y el 40% (USD 538 millones) restante aporta el Gobierno a través de tres financiamientos:

  1. Bono social de USD 400 millones con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
  2. USD 70 millones entregó el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).
  3. USD 68 millones de libre disponibilidad.

Hasta agosto del año pasado, las entidades financieras, a través de este fideicomiso, entregaron 3.192 créditos por USD 184 millones, por lo que tienen disponible aproximadamente USD 1.165 millones, que alcanzaría para 34.879 soluciones habitacionales, garantizando la continuidad del proyecto de “Casa para Todos”.

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