Vida útil, puentes más resistentes

 

Gracias a esa visión, varios países de este continente se encuentran interconectados por líneas de tren y carreteras de primer orden.En los años 60 y 70 se levantaron miles de puentes que atraviesan los ríos europeos. Estas construcciones tenían una vida útil de 50 años, por lo que ya dan señales de fatiga.

Según Eva Lantsoght, profesora de Ingeniería de la Universidad San Francisco de Quito, “los puentes europeos son viejos, pero reemplazarlos implica una gran inversión. Solo en Holanda existen alrededor de 3.000 puentes que podrían presentar problemas, sustituirlos cuesta alrededor de un millón de euros cada uno.”

 

El costo de reemplazar estas estructuras ha hecho que los expertos se enfoquen en buscar métodos que prolonguen la vida útil de los puentes.
Uno de ellos es la elaboración de cálculos más avanzados. “En los códigos de diseño, la fuerza cortante se calcula solamente en la viga. En la losa, por ejemplo, hay otra dimensión en la que se desarrollan esfuerzos que no están consideradas en el código”, dice Lantsoght. Con estas variables se hacen pruebas para determinar el comportamiento de la losa, cuya resistencia es considerablemente más amplia que lo dado por los códigos de diseño actual.

 

El uso de cálculos avanzados –según la experta- permite saber la posibilidad de falla basado en la variabilidad de los materiales y de otras variables como son las cargas de viento o sísmicas. También se hacen análisis no lineales en elementos finitos para predecir el comportamiento del puente.

Se debe tomar en cuenta que la capacidad de los puentes antiguos respondía a las necesidades de la época, que actualmente son mucho mayores por el tráfico y el peso de los automotores. "Aunque, según los cálculos, la estructura parezca deteriorada, esta puede estar en perfectas condiciones.
Hubo un caso en el que, según los cálculos, el puente debió haber colapsado. No obstante, la estructura funcionaba perfectamente”, explica Lantsoght. Los ingenieros requieren explicar el porqué de estas situaciones.

 

Combinar los procedimientos de inspección es otra propuesta. Ahora, las inspecciones son meramente visuales. Los técnicos visitan los puentes y se fijan si hay fisuras y definen las posibles causas. Pero, estas observaciones no permiten saber cuál es el estado del hormigón.

 

Por eso existen métodos destructivos que permiten determinar la capacidad estructural de los puentes. Asimismo existen ensayos no destructivos que permiten ver el interior del hormigón sin necesidad de sacar un núcleo de este material. En puentes que muestran icerto deterioro se puede aplicar fibra de carbón para reforzarlos. “Si se tiene un puente en el que la capacidad de flexión es más baja de la requerida, se aplica la fibra de carbón en la parte inferior de las vigas como refuerzo. Lo mismo pasa en las columnas, en las que también se utiliza un revestimiento de acero o tendones pretensados. Esto le dará mayor capacidad y más ductilidad, vital para regiones propensas a sismos”, comenta Lantsoght.

 

Las investigaciones sobre cómo extender la vida útil de los puentes están avanzando. La carga de prueba es un método de inspección no destructivo que permite despejar dudas sobre la capacidad de los puentes. "Se coloca peso sobre la estructura hasta alcanzar el comportamiento lineal elástico y corroborar que no hay un daño irreversible. Para eso se utilizan mediciones acústicas que permiten saber el estado estructural interno del tablero. Si hay algún percance, la prueba se detiene, si no se llega hasta su máxima capacidad, lo que demuestra que la estructura aún funciona", dice Lantsoght.

 

En casi todos los casos, asegura la experta, lo mejor es combinar los métodos parta aprovechar las ventajas que cada uno de ellos ofrecen.
 

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