Una represa tambaleante y una deuda impagable: los negocios de Xi Jinping en Ecuador

La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair representó uno de los mayores proyectos de infraestructura de Beijing en el país latinoamericano. Fallas de origen, material en mal estado, daño ambiental y un crédito difícil de devolver.

➤ Ver también: Llegó el desafío de reubicar la captación de agua de Coca Codo Sinclair

 Xi Jinping mantiene intacta su agresiva estrategia económica en América Latina. Sobre todo, en aquellos países con cuentas frágiles y poco desarrollo en infraestructura. Desde 2010 -cuando se incrementó esta estrategia- Beijing otorgó créditos por decenas de miles de millones de dólares. Apenas ese año, el desembolso fue tan tentador como abrumador para los gobernantes latinos: USD 35.000 millones.

Uno de los hombres bien cercanos a Xi -y su seductora bolsa de dinero- fue el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, quien concedió de forma directa un monumental proyecto energético a una corporación china para que construyera la más grande hidroeléctrica del país: Coca Codo Sinclair. Fue emplazada en el Río Coca, en la provincia de Napo, a 150 kilómetros de Quito. El sueño de esa represa tenía años y ya había sido descartado por otras administraciones ecuatorianas. Pero el representante del Socialismo del Siglo XXI creyó que era tiempo de concretarlo.

El nombre de Coca Codo Sinclair se convirtió en sinónimo de corrupción, negociados turbios, ineficiencia, materiales de baja calidad y crisis ambiental en Ecuador. En total -y más allá de la central-, el país sudamericano suma una deuda calculada en USD 18.000 millones con la nación asiática. El plan anunciado por el expresidente y los representantes chinos era ambicioso: colmaría la demanda de un 30 % de la electricidad del país durante medio siglo. Prometían además otro punto clave para seducir a quienes alertaban sobre las consecuencias poco amigables con la naturaleza: los 1.500 megavatios de energía serían “limpios y renovables”.

Hoy, a más de cuatro años de iniciada su marcha, opera a la mitad de su capacidad. Está en manos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC) y ya no hay ejecutivos chinos en su directorio o gerencias.

La Contraloría General del Estado, en un informe borrador de más de 165 páginas, leído el 14 de noviembre de 2018, encontró 12 fallas graves en el proceso de construcción y dejó en evidencia el riesgo de la infraestructura que costó USD 3.200 millones, según explicó la legisladora Jeannine Cruz Vaca, durante una sesión del palacio.

El informe final de la Contraloría General del Estado (CGE) al que hace referencia Cruz Vaca fue contundente. Demostró que Sinohydro Corp. no cumplió con el contrato y como consecuencia se produjeron fisuras en los distribuidores de las unidades de la central. El material base empleado para fabricar los distribuidores corresponde a una placa GB Q500D que no se encuentra listada. Ni siquiera cumplían con lo que los mismos constructores habían proyectado. En total fueron 7.648 las fisuras.

Otra inspección hecha en 2018 y revelada por la cadena BBC indicó que se debían “reparar cuidadosamente las microfisuras encontradas, controlar los parámetros de soldadura de reparación y volver a examinar las áreas reparadas para asegurar que dicho procedimiento haya sido exitoso”.

Texto original tomado de Infobae.

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