Un ícono de la ingeniería

 

 

El trazado de esta vía, así como la ubicación de las estructuras sobre los ríos Chiche y San Pedro, son similares a los que tiene la actual Ruta Viva. De forma admirable, los puentes fueron diseñados con una tecnología totalmente innovadora para la época: construcción en volados sucesivos simétricos -que con algunas actualizaciones- fue utilizado en los diseños finales de los dos puentes. Por falta de decisión política y razones económicas, ni el aeropuerto ni su vía de acceso se llegaron a construir en más de 30 años.En el 2011, la EMOPQ retomó el proyecto con el consorcio de firmas ecuatorianas Astec, Fernando Romo Consultores y León&Godoy los diseños de la vía al nuevo aeropuerto. Estos estudios sirvieron de base para la contratación de la construcción, de la denominada Ruta Viva. La firma brasilera, Odebrech, se encargó de la primera y segunda etapa de la autopista y la firma española, Grupo Puentes, de la construcción -exclusivamente- de los puentes sobre los ríos Chiche y San Pedro.

 

El puente sobre el río Chiche tiene en su diseño y construcción varias innovaciones tecnológicas, que lo han convertido en un referente de la vía de acceso al nuevo aeropuerto de Quito. El diseño estructural final fue realizado por las compañías Fernando Romo Consultores y la española Pondio Ingenieros. "El objetivo de este diseño se enfocó en encontrar la solución más conveniente, tanto técnica como económica, además de funcional", asegura Fernando Romo.

 

La estructura del puente está conformada por dos tableros paralelos idénticos, cada uno de 315m de longitud y 14m de ancho. Ambos fueron diseñados para ser construidos en hormigón pretensado, utilizando técnica de volados sucesivos asimétricos, con dovelas de sección transversal variable, fundidas en el sitio. Cada tablero tiene 73 dovelas, incluida la de cierre, que tiene 3,60 metros de longitud y está localizada exactamente en el centro del puente. Secuencialmente, las 36 dovelas que forman el 'cantilever' (estructura en voladizo de 88m de longitud) se unen a la estructura del tablero ya construido, por medio de placas de anclaje y cables postesados de acero, localizados dentro de ductos que se ubican en la losa superior de la sección transversal del tablero. Los cables de acero son los que soportan las tracciones o momentos negativos que se producen sobre las pilas de la estructura durante la construcción del puente y cuando está en funcionamiento.

 

Esta moderna metodología constructiva se utiliza, a nivel mundial y con enorme éxito, en puentes de longitudes importantes localizados en cauces profundos y cuando no es posible utilizar encofrados que se apoyen directamente en el suelo. Otra de las innovaciones introducidas fue la utilización de aisladores sísmicos pendulares esféricos colocados entre la losa de cimentación de la pila y la base de la estructura triangular del tablero. Estos son dispositivos de gran tamaño, con una superficie esférica de deslizamiento, que desacoplan o independizan los movimientos del terreno -producidos por un sismo- del comportamiento dinámico de la estructura.

 

La eficiencia de esta tecnología para resistir sismos fue verificada de manera objetiva, el pasado12 de agosto, cuando se produjo en Quito un sismo de 5,1 grados, con un epicentro localizado a 25 kilómetros del puente del Chiche.

 

Este puente ha ganado algunos premios. En 1980, el Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha otorgó el primer premio de obras de Ingeniería a esta construcción. La obra se proyectó, hace más de 30 años, con un diseño en volados sucesivos simétricos y en hormigón pretensado. 34 años después, se lo ejecutó. Fernando Romo, de Fernando Romo Consultores, recibió el galardón, al ser el creador de este innovador proyecto.

 

 

 

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