Hotel Ground Scraper/ Fuente de la fotografía: Vice Architecture

Un ‘ground scraper’ incrustado en una cantera abandonada

China no solo ha emergido como una potencia económica mundial. Año a año, no deja de sorprender al mundo con su increíble infraestructura, en esta ocasión, a través de un majestuoso hotel construido en una cantera abandonada.

Hace menos de un año, el gigante asiático presentó un edificio que impresiona, no solo por su gran dimensión, sino, también, por el reto que representó para la ingeniería y arquitectura. El Hotel Shimao Wonderland Intercontinental (HSWI), abrió sus puertas en Songjiang, un distrito situado en el suroeste de Shanghái.

El reto de construirlo en una cantera abandonada, a 88 metros de profundidad, lo asumió el arquitecto Martin Jochman, miembro del estudio QA, junto con la firma británica Atkins. A ellos se sumó Jochman Architecture Design Environment (JADE), que ejecutó la obra y para ello contrató a cerca de 5.000 personas. 

La cimentación, que inició hace 12 años, arrancó con el bombeo, hacia fuera, de toda el agua de la cantera, pues se requería construir la base y los cimientos del edificio. En el instante de introducir el hormigón, hubo un problema, ya que se debía recorrer 90 metros. Ese largo trayecto hacía que el material llegara a la base en malas condiciones, lo que dificultaba el fraguado.

Ante este panorama, se ideó nuevas técnicas de bombeo y mezcla: bajaron alrededor de 60.000 m3 de hormigón para formar los cimientos y dos plantas submarinas. Este proceso concluyó en 2016. Luego se dio paso a la estructura de acero, que está incrustada en una base de hormigón y cuyo montado finalizó en 2018. El hotel no está fijado al acantilado, y, sus creadores tomaron esa medida para evitar daños estructurales en caso de movimientos sísmicos.

La estructura de metal tiene la forma de una ‘L’ invertida, por lo tanto, la parte superior es la única conectada con al borde de la cantera y anclada a la rocas. Esto dio pie a un estilo de construcción inédito, complejo e innovador. Por su altura, el HSWI podría considerarse un rascacielos (skyscraper), sin embargo, solo dos de sus 18 plantas sobresalen por encima del terreno que envuelve a la enorme cantera. El resto desciende en cascada a lo largo de la escarpada pared del acantilado. Es más, sus dos pisos inferiores están sumergidos bajo el agua. Por ello, se lo ha bautizado como un ‘ground scraper’ (rascasuelos), indica Jochman.

El hotel, parte de la cadena IHG, cuenta con una superficie de 62.171 m² y con 337 habitaciones. En las plantas submarinas, conocidas como The Lagoon (La Laguna), se encuentran algunas habitaciones especiales y un restaurante que simula un acuario. De hecho, desde este último y desde seis suites exclusivas se pueden admirar diversas especies de peces nadando. Para ese fin, se adaptaron acuarios subacuáticos con cristales específicos para las ventanas y se creó una zona determinada, alejada del lago, para mantener a los peces en un hábitat único.

Las habitaciones que no están bajo el agua disponen de un balcón con vista hacia las cascadas artificiales, que corren por las paredes de la cantera. Por su forma, este espacio ha sido nombrado como los jardines colgantes y terminan en La Laguna. También hay una pasarela con suelo de cristal para explorar el área más a fondo. Los huéspedes intrépidos pueden optar por actividades un tanto más extremas como kayak, puenting o escalada. 

Asimismo, el hotel mantiene un gran centro de conferencias, salones de baile, instalaciones de ocio acuáticas y piscinas al mismo nivel que el agua del fondo de la cantera. Entre las instalaciones externas para visitantes destacan los amplios jardines, un parque de entretenimiento temático al aire libre y un piso de vidrio en voladizo, conectado a una pasarela elevada.

Mínimo impacto

Para no afectar al ambiente se lo diseñó con un perfil bajo, parcialmente cubierto con techo de hierba. A su vez, posee una impresionante estructura de cascada de cristal, que cubre al atrio central, desde donde se accede a todas las plantas, a través de ascensores con vista panorámica.

Su constructor explica que, el hotel responde a una filosofía de diseño que se adapta sutilmente al entorno natural, sin modificarlo; todo ello basado en principios del Yin y el Yang, dos conceptos de la filosofía china del Taoísmo. La orientación del edificio con respecto al sol, su perfil bajo y su techo con vegetación, le proporcionan un microclima exclusivo e intensificado por las propiedades térmicas de la masa de piedra de la cantera y el agua de su lago inferior. Ambos factores hacen que la estructura se enfríe en verano y se caliente en invierno.

Cabe destacar, que uno de los objetivos del Shimao Wonderland Intercontinental es atraer a muchos viajeros con perfil medioambiental y ecológico, pues está situado dentro del Parque Forestal de Seshan y los Jardines Botánicos de Chenshan. Y, más que nada, su construcción apostó por un modelo sostenible y armónico con la naturaleza circundante, un diseño inspirador para obras a futuro.

Fotografía: Vice Architecture

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