Tubos de hormigón transformados en elementos arquitectónicos y espacios habitables

Los tubos de hormigón de sección circular, en sus más diversos diámetros, son quizás los conductos más utilizados y ubicuos en el mundo. Pero hay quienes también utilizan estas estructuras en usos arquitectónicos creativos.

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Los tubos de hormigón son conductos rígidos, con estructura propia, que pueden contener o no refuerzo metálico, según sus exigencias estructurales. Su geometría les permite soportar adecuadamente el peso de la tierra y otras cargas estructurales accidentales. 

Estas piezas se dimensionan según el caudal, la especificidad (conducción de aguas pluviales o aguas residuales) y la resistencia mecánica. En arquitectura, quizás el primer uso que se viene a la mente es en parques infantiles. Un tubo de hormigón es, en sí mismo, un juego divertido.

Además, estos elementos se pueden utilizar como superficies verticales apiladas. Proporcionan protección adicional frente al clima, específicamente el sol y el aire, y ayudan a filtrar las vistas hacia y desde los ambientes. Las paredes tubulares son donde termina la privacidad de la residencia.

La versatilidad de las dimensiones de las piezas, ya sea en sección transversal o en longitudinal, permite que se utilicen para programas aún más complejos.

Si estos tubos proporcionan o no una calidad de vida adecuada a sus residentes es otro debate. Pero, sirven para mostrar que la arquitectura puede resignificar los elementos más diferentes, dando forma a espacios innovadores e interesantes para los usuarios. 

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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