SKYLODGE, un refugio de altura

 

Un hotel puede ser catalogado como ‘de lujo’, según las prestaciones que da a sus huéspedes: decoración, servicio al cliente, gastronomía, áreas recreacionales, ubicación, etc.  ¿Se imagina pasar la noche en un lugar que le brinde todo esto, pero en medio de un valle y suspendido en una pared de roca?

 

Ese es precisamente el concepto con el que nació Skylodge Adventures Suites, un refugio colgante de paredes transparentes que le ofrece una impactante vista del Valle Sagrado, ubicado en la ciudad del Cuzco, Perú.

 

La División de Investigación y Desarrollo de Natura Vive, la empresa prestadora de este servicio, desarrolló unas estructuras conocidas como Módulos de Vivienda Vertical (MVV). Dentro de cada cápsula existe espacio suficiente para cuatro camas, un comedor y un baño privado. Los MVV tienen una extensión de 7,5 metros de largo por 2,60 metros de alto y ancho.

 

 

La ingeniera Natalia Rodríguez, gerente del complejo, cuenta que los MVV surgieron como parte de un proyecto integral. Primero se construyó la Vía Ferrata -una ruta para escalar montañas con un sistema de seguridad instalado de forma permanente-.

 

La Via Ferrata de Natura Vive es la única de su tipo en Perú. “Luego construimos un ‘zipline’ (canopy) de 2.800 metros, compuesto por siete cables de acero galvanizado. Finalmente, pensamos que sería ideal buscar una forma de dormir en la pared rocosa sin necesidad de usar un ‘portaledge’, que es el equipo que usan los escaladores profesionales”, cuenta.

 

 

La experta hace énfasis en que la idea está pensada para personas sin experiencia en montañismo. Rodríguez, junto con Ario Ferri, se encargaron del diseño y construcción de esta atracción. Las cápsulas están fabricadas de aluminio aeroespacial y policarbonato de alta resistencia.

 

Los módulos están ubicados a 400 metros de altura, por lo que para llegar a ellos es preciso subir la montaña, ya sea a través de la Vía Ferrata, que demora una hora y media, o a través de un sendero que tarda alrededor de 40 minutos.

 

 

Para su construcción se tomó en cuenta factores como el viento, la verticalidad del terreno, la temperatura del valle y la posición del sol. La construcción de los nueve MVV, con los que cuenta el centro turístico, tomó seis meses.

 

Finalizada esta etapa, se colocaron las cápsulas en la pared de roca y, una vez que estuvieron bien sujetas, fueron equipadas. Todos los módulos del complejo turístico cuelgan de tres distintos anclajes, por lo que no existe ningún riesgo para los huéspedes y visitantes.

 

 

Cada uno de los MVV tiene disipadores de energía. Esto disminuye el riesgo de afectación en caso de que se genere un movimiento telúrico. La pared de roca en la que están sujetos es bastante íntegra; desde ese punto de vista, no existe ningún peligro de deslizamientos.

 

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