¿Sabía que la calidad del hormigón se evalúa en laboratorio y en obra?

 

El debate relacionado a la calidad de los materiales de construcción, originado por el movimiento telúrico del 16 de abril, apenas comienza. Lo importante de las catástrofes de esta magnitud está en aprender lecciones y plasmarlas en marcos legales, que permitan mejorar la calidad de las construcciones a nivel país.

 

Julio Córdova, director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano del Cemento y del Hormigón (Inecyc), asegura que el primer aprendizaje que dejó este fenómono natural es la necesidad de realizar estudios de suelo para establecer las tipologías de vivienda que se puede construir en los diferentes terrenos.

 

“Esto definirá si la tierra es apta para casas de baja o media altura, o para edificios. La sectorización está dada por la patología del suelo. En la costa, por ejemplo, es muy común el proceso de licuefacción, que provoca que el suelo se vuelva inestable. Esto se puede corregir construyendo vigas o losas de cimentación. En el caso de edificios, las mejoras en el suelo pueden hacerse a través de inyecciones de mortero o sistemas de micropilotaje”, asegura el experto del Inecyc.

 

Otra enseñanza propuesta desde esta institución es la caracterización de los materiales. Lo que se busca es una clasificación de los áridos, a nivel de Ecuador, para el uso del hormigón. Este proceso permite ensayar pruebas de laboratorio de cada uno, tanto grueso (ripio) como fino (arena).

 

En el caso del árido grueso, las pruebas van orientadas a la abrasión, que es el desgaste que va a sufrir el material. “Estos estudios ayudan a saber la resistencia del hormigón y a encontrar mezclas que sean más eficientes, para lograr resistencias mayores. La granulometría, por otro lado, puede definir procesos de industrialización en las canteras, con el objetivo de que sea uniforme”, explica Córdova.

 

 

Es fundamental, para garantizar el buen desempeño de los materiales, que se realicen pruebas tanto en laboratorio como en obra. De hecho, los ‘tests’ están reglamentados en la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC).

 

Este marco legal contempla la preparación de probetas en obra, que certifiquen el desempeño del hormigón que se utiliza en la construcción. Lo mismo sucede con las pruebas de laboratorio.

 

Son los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) de cada provincia las entidades competentes para realizar este tipo de controles en las construcciones. “El Ecuador tiene normas, pero no existe el personal capacitado que exija el cumplimientos de las mismas”, finaliza el experto del l Inecyc. 

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