Ruta Viva, la vía de integración

 

Esta situación impulsó al Municipio de la ciudad a buscar soluciones ante el incremento del tráfico entre los valles y la urbe. Hace dos años, las vías de interconexión entre estas localidades y el casco urbano eran escasas. El proyecto de la Ruta Viva nació con el propósito de mejorar el flujo vehicular, por medio de una vía ‘express’ entre Quito y el aeropuerto. La vía tiene una longitud total de 11,5 Km. El plan se enfocó en el servicio de transporte interparroquial a través del uso de vías laterales o conectoras, e intercambiadores.

 

Este enorme proyecto, que estuvo a cargo de la constructora brasileña Norberto Odebrecht, comprende dos fases de 11,55 km de longitud y seis carriles. La primera está localizada entre la avenida Simón Bolívar y el sector de La Primavera; inició en agosto del 2012 y finalizó en enero del 2013. Mientras que el segundo tramo está entre los puentes del río San Pedro y Chiche, y su construcción tomó un año exacto; esta fase fue inaugurada en diciembre del 2014. La exigente obra requirió –en su época más demandante-más de 1.116 trabajadores.

La Ruta Viva, además ser una red vial con varios beneficios para la población, es un proyecto que consta de elementos de infraestructura modernos. Entre esos se encuentran la implementación de 13,5 kilómetros de soterramiento eléctrico, alumbrado público con sistema de transformación ‘padmounted’, soterramiento de ductos para conectividad de fibra óptica, tratamiento de taludes y siembra de vegetación para la erosión.

A nivel constructivo se utilizó pavimento mejorado con polímero, se montaron 11 pasos superiores con vigas postensadas de 24-28 metros de longitud (en dos de ellos se aplicó el sistema de tierra armada), se hicieron cinco pasos inferiores ejecutados como marcos rígidos de hormigón armado y se construyeron 25 colectores (siete fueron realizados en tubería de hormigón armado).
 

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