Remodelación y reutilización de estructuras

El reciclaje ha marcado tendencia arquitectónica alrededor del mundo. Reutilizar una estructura patrimonial o antigua, y adaptarla a un nuevo uso provee una nueva cara a las ciudades. Según el arquitecto Fernando Cueva, esta ‘técnica’ ha dado pie para generar nuevos conceptos de conservación, restauración, rehabilitación, reutilización y reciclaje en la arquitectura.

 

En Quito, por ejemplo, se ha ensayado esta tendencia con excelentes resultados. El Centro Cultural Itchimbía es uno de los ejemplos ícono de la reutilización de estructuras. El armazón de acero, que es visible gracias a las paredes de vidrio, fue concebido originalmente para un mercado de abastos, ubicado en Santa Clara, en 1889. Esta estructura, que fue construida e importada de Alemania, se caracteriza por tener un estilo Art Noveau y guarda una gran similitud con el mercado Les Halles de París, Francia.

 

 

Cueva cuenta que el material original de hierro con recubrimiento de zinc ha perdurado gracias a la galvanización a la que fue sometida. El experto explica que una de las principales cualidades de la reutilización de estructuras es que deben resaltar sobre los nuevos elementos empleados. “Por eso, en el Itchimbía se ocupó vidrio y paneles de aluminio, que combinan con la estructura original de hierro, y además se pueden remover sin afectar el edificio”. En este caso, la importancia de reusar la estructura radica en el valor histórico que tiene: es una de las mejores muestras de Art Noveau que tiene la capital ecuatoriana. 

 

El actual Hotel Casa Gangotena es otro ejemplo de la reutilización de una edificación histórica. La estructura, que funcionó como vivienda privada desde el siglo XVII, está catalogada como uno de los hoteles más lujosos del mundo. El arquitecto Cueva cuenta que se usaron de nuevo los “muros portantes de ladrillo cimentado con entrepisos de madera, los cuales fueron reforzados con vigas de hierro y madera adicional”. Además, se conservó también materiales como los pisos y decoraciones en yeso.

 

 

Para las nuevas funciones, se tuvo que implementar instalaciones eléctricas, hidrosanitarias, baños en cada habitación y acabados de lujo debido al grupo objetivo al que apunta el hotel. “El valor de reutilizar esta estructura radica en su ubicación dentro del patrimonio de la Plaza de San Francisco”, asegura Cueva.

 

Pero no solo a los edificios clásicos se les puede dar un segundo uso. La fábrica de cierres Murko, edificada en 1979, fue transformada en una moderna construcción que, en la actualidad, alberga las oficinas de Corporación Maresa y otras empresas. Aunque fue diseñada para instalar maquinaria especial que se utilizaba en la fabricación de cierres, el equipo arquitectónico que reformó el edificio aprovechó la estructura de las cinco plantas, con un área total de 5.000 m2, y las conviritó en oficinas inteligentes.

 

 

“En este caso se reusó la estructura de hormigón armado y las mamposterías de ladrillo originales, una vez que los estudios indicaron que eran lo suficientemente fuertes”, asegura Cueva. Fue clave ampliar las dimensiones de los ventanales y añadir las redes hidrosanitarias, eléctricas y de cableado para que cuente con la infraestructura necesaria y tecnología de punta.

 

Cuidado del medioambiente
Una de las ventajas de la reutilización de estructuras es que permite a las empresas ser responsables con el medioambiente, pues minimiza la extracción y uso de materia prima. De igual manera, se generan menos escombros y polvo, contribuyendo a la calidad del aire de las ciudades. Reusar estructuras es una muestra clara del compromiso, que los futuros usuarios del edificio tienen con el medioambiente y la comunidad.

 

Además, esta tendencia permite ahorrar costos y tiempo para finalizar la edificación, aunque esto dependerá de cada caso. Por ejemplo, cuando se realizan reformas en edificaciones patrimoniales, el costo pasa a un segundo plano, pues el principal objetivo es rescatar la identidad patrimonial.

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