Puentes con explosivos como defensa en caso de guerra

Desde los años 50, en Alemania Occidental, toda obra pública debía incluir, desde su diseño, cámaras para explosivos. Una generación entera convivió con sus puentes, autovías y ferrocarriles armados con explosivos y cables, listos para ser volados a distancia en minutos si hubiera sido necesario. En esta nota le contamos por qué el país empleo este sistema.

Cámaras para explosivos en la base del puente

Alemania Occidental lindaba con varios países del Pacto de Varsovia con tropas soviéticas que en cualquier momento podían atacar por sorpresa y tomar ciudades como Múnich o Hamburgo. Los puentes, pasos subterráneos y pasos elevados tenían una importancia estratégica para posibles ataques enemigos y rutas de suministro.

Ante esta situación, las autoridades financieras fueron responsables de la construcción y el mantenimiento de barreras preparadas de acuerdo con las especificaciones militares, en 1966, ya se habían planeado un total de 4,812. De acuerdo con los planes, en caso de una emergencia, una barrera activada debía ser protegida por tanques o tropas de artillería para prevenir realmente un avance del enemigo.

Los ciudadanos podían encontrar extrañas tapas en el piso que no conectaban con el alcantarillado ni tuberías, eran depósitos para alojar explosivos.

También habían túneles debajo de las carreteras, a los que se accedía por el talud de las mismas para dejar varios kilogramos de explosivos.

Así mismo, se construyeron columnas de hormigón junto a puentes o vías de tren. Estas eran de forma cuadrada o trapezoidal y tenía un sistema de nudillos en su base para que no puedan ser extraídas y para que caigan en la dirección correcta cuando sean volados.

Una de las estructuras más particulares es el nuevo túnel bajo el río Elba en Hamburgo, aunque fue inaugurado en 1989, después de la caída del muro, fue diseñado con bloques de hormigón armado y pernos de acero sobre su techo. De ser el caso, un sistema dejarían caer los bloques unos 6 metros al interior del túnel, clavándose en el asfalto. La estructura fue retirada en el año 2000, pero por 10 años, los ciudadanos de Hamburgo circulaba cada día por el túnel, con un peso de 100 toneladas sobre su cabeza.

Desde 1990, no se construyen nuevos dispositivos de bloqueo. La mayoría de estos sistemas ya han sido desmantelados, aproximadamente doscientas de estas plantas desaparecen cada año, aunque el costo promedio de eliminación por depósito es de aproximadamente € 3,500.

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