Proponen “una aldea lunar” para astronautas, turistas, mineros y robots

 

El nuevo director general de la Agencia Espacial Europea (ESA) quiere instalar un laboratorio permanente en la Luna en el que trabajen astronautas y robots y que sirva de base para eventuales misiones a Marte, como centro de explotación minera o como complejo turístico.

 

"Propongo ir a la cara oscura de la Luna y crear una 'aldea lunar', lo que no significa que vaya a tener casas, ayuntamiento e iglesia, sino un lugar para que distintos países puedan aplicar sus competencias a través de astronautas o de robots", declara en una entrevista con Efe el responsable de la ESA para los próximos cuatro años, quien asumió el cargo el pasado 1 de julio.

 

Ingeniero civil de 60 años y responsable de la delegación alemana ante la ESA, Woerner comparte su visión sobre el futuro de esa organización en una conversación llena de ejemplos y referencias de ciencia ficción.

 

"Un laboratorio en la Luna donde se pueda construir un telescopio que, aprovechando la sombra, permita una mejor observación que desde la Tierra. También llevar a humanos, como punto intermedio para llegar a Marte. Y está la posibilidad de desarrollar la minería lunar, el turismo… una gran gama de actividades que deberíamos empezar a discutir ahora", prosigue.

 

El lugar con que sueña Woerner, una idea que presume la NASA desde hace años, sustituiría a la Estación Espacial Internacional, laboratorio construido por módulos que orbita alrededor de la Tierra desde 1998 y que supuso un hito en la colaboración internacional en el espacio, pero cuya vida útil terminará entre 2024 y 2028.

 

Por ahora, Europa solo se ha comprometido a participar en esa aventura científica hasta 2020, así que el primer objetivo de Woerner pasa por prolongar la contribución europea a la EEI para involucrar después a la ESA en la construcción de una "aldea lunar".

 

"Si alguien viene con una idea mejor, estupendo. Pero al menos tenemos un punto de partida", abunda Woerner, que dirige una organización con un presupuesto para 2015 de USD 4.925 millones, notablemente inferior a los USD 15.556 millones anuales de la NASA o a los 8.800 millones de la rusa Roscosmos.

 

El futuro de la experimentación espacial tras la EEI es solo uno de los muchos expedientes que tiene Woerner entre manos, en un área donde los proyectos son muy ambiciosos e innovadores y se desarrollan en el largo o muy largo plazo.

 

Un claro ejemplo es la sonda Rosetta, que comenzó a diseñarse en los años ochenta del pasado siglo, se aprobó en 1993, se lanzó en 2004 y tras diez años viajando por el espacio, el pasado noviembre logró posar a su módulo Philae en un cometa y colocar "a la ESA en los libros de historia del espacio".

 

Ese entusiasmo por lo desconocido es lo que impulsa la exploración científica, con objetivos aparentemente imposibles pero tecnológicamente viables, como en su día lo fueron el descubrimiento de América y los descensos a las profundidades marinas o como en el futuro lo será la conquista del planeta rojo, resume.

 

Lo dice un hombre que en su primer día de trabajo a los mandos de la ESA citó en su blog al maestro Yoda de "Star Wars", cuando el pequeño jedi verdoso le espetaba al joven Luke Skywalker: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes".

 

Fuente: EFE

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