Los palacios presidenciales más asombrosos del mundo

A continuación conozca algunos de los palacios presidenciales más asombrosos del mundo.

 

 

El Palacio Blanco (Turquía) Ak Saray o Palacio Blanco en español es la sede presidencial más grande del mundo, ubicado en Turquía. Fue edificado a las afueras de la capital, Ankara, en un terreno destinado por su primer presidente y fundador, Mustafa Kemal Atatuk. La construcción de este impresionante espacio estuvo bajo el poder del presidente turco Tayyip Recep Erdogan y su arquitectura hace referencia a la primera dinastía turca que reino en Asia entre los siglos XI y XIII.

 

En su interior el líder turco goza de tres bloques de edificios que cuentan con mil habitaciones, una mezquita de cuatro torres, hasta un búnker antinuclear y una oficina presidencial blindada contra escuchas, todo esto en 3.000 metros cuadrados. 

 

 

 

El Gran Palacio del Kremlin (Rusia) es la residencia del presidente Vladimir Putin, la que construida por el zar Nicolás I entre los años de 1838 y 1850. Se ubican cerca de 700 habitaciones en un terreno que alcanza los 125 metros de largo y los 44 metros de alto.

 

Su fachada principal cuenta con la vista del río Moscova y, en su interior se pueden observar diferentes objetos que recuerdan su gloria militar y el poderío de su imperio.

 

 

 

La Casa Azul (Corea del Sur) es el palacio en el que vive la hoy presidenta Park Geun-Hye. En el lugar se destaca el paisaje tranquilo rodeado de naturaleza y bellos jardines; tal vez lo más llamativo de la estructura es el color de los tejados, lo que la ubica dentro de las residencias algo exageradas.

 

 

 

La Casa Blanca (Estados Unidos) tal vez esta sea una de las casas más importantes de todo el mundo. Actualmente es habitada por el presidente Barack Obama. El lugar fue ideado por el primer presidente George Washington, allí se dispone de 132 habitaciones, 35 baños y seis pisos. La casa ha sido objeto de ataques en varias películas.

 

 

 

La Casa Rosada (Argentina) inició su edificación en 1.873, pero solo seis años después abrió sus puertas. En la entrada se encuentra un gran arco que llama la atención y sirve de paso a gran parte de la historia de este país por medio de objetos pertenecientes a sus expresidentes.

 

Fuente: El Comercio
 

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