Nuevas tendencias y buenas prácticas del uso de concreto y hormigón

La industria de la construcción, una de las más importantes a escala mundial, se ha beneficiado en gran manera con los últimos avances, que han logrado mejorar tiempos de ejecución, uso de recursos renovables, costo final del proyecto, y más.

A pesar de ser ideas innovadoras, en su gran mayoría producto de investigaciones, es prudente el no escatimar esfuerzos para que en cada fase de proyecto se realice un seguimiento adecuado en la calidad de cada aplicación, utilizando laboratorios competentes y autorizados que den el aval correspondiente. 

Las nuevas tendencias en construcción involucran el uso de materiales amigables con el medio ambiente. En el hormigón, por ejemplo, varias investigaciones que han sido desarrolladas en nuestro medio con bases de estudio internacionales, han sido planteadas en base al uso de material pétreo proveniente de los mismos escombros de construcción, o demoliciones, incluso de las mismas pruebas de laboratorio realizadas a probetas ensayadas, y se han obtenido resultados satisfactorios en cuanto al cumplimiento de los requisitos mínimos normativos al calificar el producto final.

La recomendación con el uso de estos materiales alternativos es el no perder de vista los posibles factores que pueden generar inconvenientes o convertirse en un reto en la búsqueda de la durabilidad del material (hormigón) cercana a la tradicional con materiales convencionales.

Otro de los enfoques es el uso de hormigones de alto desempeño, el cual internacionalmente ha ganado terreno, en tanto que localmente habría que darle una mejor cabida al tema que de a poco es conocido y desarrollado, donde, sus propiedades y versatilidad, están direccionadas entre los aspectos más importantes a:

  • Optimización del tiempo de vaciado del hormigón, debido a su comportamiento de auto compactación.

  • Mejora del rendimiento de equipos para ejecución de hormigonados.

  • Disminución de la mano de obra, evitando el acarreo del material, el vibrado, dependiendo del elemento a conformar.

En cuanto al factor económico, la optimización del volumen de material usado en una estructura, permite contar con espacios en interiores que lograrían ser aprovechados de mejor forma, arquitectónicamente hablando. Los hormigones de alto desempeño permiten llevar a cabo estas estrategias a través de su resistencia mecánica, comúnmente son hormigones que cuentan con capacidades ante esfuerzos superiores a los 60MPa, esto permite construir elementos de hormigón armado con mayor esbeltez, sin preocuparnos del efecto del pandeo, de igual manera construir edificaciones de altura sin necesitar secciones que acortan el espacio físico interno. El costo de este tipo de hormigón es mucho mayor con relación a un hormigón convencional, sin embargo, justifica su uso por la disminución del volumen requerido en el mismo caso, compensando de alguna medida los costos.

Si hablamos de métodos constructivos, las experiencias probadas con éxito en otros lugares del mundo, nos han hecho partícipes de aplicaciones que para nuestro medio son totalmente nuevas, como los sistemas de muros portantes, sistemas de estructuras con elementos presforzados, uso de prefabricados para construcción de viviendas, la construcción de un sistema de transporte subterráneo, los cuales requieren de planificación estratégica, mano de obra calificada y un control de calidad adecuado que corrobore en cada fase del proyecto el cumplimiento de los requisitos más críticos, donde los retos y metas establecidas al inicio del proyecto se hacen cuantificables.

Influencia del clima en el colado del hormigón

Los factores atmosféricos adversos han sido considerados en la historia de la industria del hormigón, desafíos que involucran una planificación específica con miras a mitigar sus efectos antes, durante y después de un proyecto de construcción. El clima, por ejemplo, es un condicionante al momento de hormigonar, incluso los códigos ACI cuentan con dos apartados para especificar las acciones a tomar y en qué casos se consideran climas extremos (ACI 305 y ACI 306).

Si hablamos de altas temperaturas podemos citar textualmente lo establecido por el ACI como recomendación, donde se menciona: “Limite la temperatura máxima permitida del hormigón a 35°C”, debido a que, de no tomar las medidas correspondientes, se pueden generar fenómenos atípicos en la estructura fundida con dicho hormigón, como falsos fraguados, retracciones, etc.

El código mencionado (ACI 305) cita las posibles soluciones para evitar que el hormigón cuente con una alta temperatura al llegar al proyecto: enfriamiento de agregados mediante rociado, inclusión de cubos de hielo como parte del agua de mezcla, uso de nitrógeno para rociar el tambor del camión mezclador, etc. En general la temperatura del hormigón es muy similar a la temperatura ambiente si los materiales no han tenido ninguna influencia de temperatura adoptada.

Al contrario, ACI 306 considera una temperatura baja “cuando la temperatura ambiente ha caído por debajo de 4°C, durante el periodo de protección del hormigón”. Los efectos de la influencia de esta condición ambiental son el retardo en los tiempos de fraguado, el microfisuramiento interno por la cristalización de los geles internos formados (gel de tobermorita), etc. Siendo las posibles soluciones el usar el mismo calor de hidratación propio del cementante para generar influencia exotérmica, mediante el uso de cementos de alta resistencia inicial, aditivos acelerantes, adiciones cementicias, ajustes de la relación w/c, etc.

Hay que tener en cuenta que el dejar pasar como desapercibidos estos factores de influencia, puede generar grandes pérdidas de durabilidad del hormigón de la estructura, no necesariamente afecta la resistencia, pero sí su vida útil.

Fuente: Alexander Cadena, coordinador técnico y jefe de Laboratorio del INECYC

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