Nueva empresa interesada en la Refinería del Pacífico

 

El ministro de Hidrocarburos, Pedro Merizalde, informó la semana pasada a este Diario que desde el año pasado han entrado en negociaciones con la estatal china Sinomach para la construcción del complejo. 

 

Según Merizalde, Sinomach quiere ingresar en sociedad con Hyundai, de Corea del Sur, y ofrece concretar el 100% del financiamiento de la planta, que en su primera etapa demanda de USD 10.500 millones, a través de bancos chinos y coreanos. “Se ha analizado si la oferta es real o no. Pero vemos que la propuesta es seria”, dijo. 

 

¿Qué pasó con CNPC? Esta petrolera gigante de China estaba interesada en ingresar con el financiamiento de la Refinería del Pacífico a cambio de participar en el 30% de las acciones del proyecto. 

 

Funcionarios del Gobierno anunciaron estas negociaciones desde mediados del 2013, pero no llegaron a concretarse. Merizalde respondió que CNPC ya no va a entrar como accionista en la Refinería, pero que tiene la libertad de asociarse con Sinomach para participar del proyecto. “Si CNPC quiere entrar en el proceso son libres de asociarse”, dijo el funcionario. Aclaró, además, que ni Sinomach ni Hyundai entrarían con participación accionaria. Esta se mantendrá en un 51% para Petroecuador y 49% para la estatal venezolana Pdvsa. 

 

Para el consultor en temas petroleros Luis Calero, la concreción del financiamiento y la construcción de la Refinería del Pacífico depende más de una decisión política en firme de China, independientemente de la empresa que lo concrete. El mismo medio indicó, sin embargo, que hay factores que juegan en contra del proyecto. Entre ellos está el hecho de que el mercado mundial de derivados ha cambiado en los últimos años y existe una mayor oferta porque Estados Unidos ha pasado de ser importador a exportador. Esto haría menos atractiva la construcción de una nueva planta refinadora. 

 

La Refinería del Pacífico tiene un avance del 12,6% a julio pasado. La primera piedra se colocó en julio del 2008. 

 

Fuente: El Comercio
 

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