Nos visitó Michele del Pozo

Michele nació en Quito, pero vivió en Riobamba hasta los 18 años, de donde es oriunda su familia. Su papá era profesor de la Universidad Politécnica de Chimborazo y su mamá, maestra de inglés. Cuando ellos se casaron, sus padres – abuelos de Michele – les regalaron un terreno para que construyan una casa. Eso implicó que tengan que ir hasta Ambato o a Latacunga a conseguir materiales, porque en Riobamba no había el abastecimiento suficiente. Por esa razón, en 1984 decidieron abrir un centro ferretero, para convertirse en pioneros de la distribución de materiales para la construcción en esa ciudad. 

Así nació Comercial Puruhá, cuyo nombre evoca a una cultura preincaica de guerreros que habitaron territorios donde ahora están las provincias de Tungurahua y Chimborazo. Con el negocio establecido, la gente empezó a identificar a Michele como “la hija del señor Puruhá”, y para estudiar la universidad, ella recuerda que viajó “del pueblito de Riobamba al de Cumbayá”. Tiene muy presente en su memoria que hace 23 años, esa parroquia rural de la capital aún no tenía un desarrollo urbanístico como el de hoy en día. 

Michele estudió leyes en la Universidad San Francisco, aunque siempre estuvo involucrada en el negocio de su familia. Nunca se olvida cuando en el primer semestre sus papás le suspendieron las facilidades económicas de las que ella gozaba, por excederse en los gastos de una tarjeta de crédito, “así que decidí hacer lo que había aprendido desde niña: vender acero”. 

De esa manera, “la hija del señor Puruhá” salió a buscar compradores y no tardó en encontrar a Marco Mejía, su primer cliente, un ingeniero al que visitó en su obra, le ofreció el acero del que disponían en Comercial Puruhuá y le convenció. “Ese día me compró 60.000 dólares”, asegura esta abogada y empresaria. 

Desde esa exitosa gestión, Michele ha desempeñado funciones en el área comercial, contable, de cartera, e incluso como vendedora de percha de Comercial Puruhá. No obstante, lo que más destaca como la cualidad más importante de su trabajo, es que “hasta el día de hoy visito la obras personalmente”. 

A sus 40 años y con 23 de experiencia, ella está muy agradecida con todos los proveedores, clientes y fabricantes nacionales que han mostrado fidelidad hacia Comercial Puruhá a lo largo de los años, lo que le ha permitido ofrecer al constructor “lo mejor que tiene el mercado”. Además, enfrenta el cambio generacional de sus clientes. Después de acostumbrarse a vender a constructores que hoy superan los 70 años, ahora busca adaptarse a los nuevos consumidores jóvenes que esperan un servicio más moderno, tecnológico e inmediato. 

 

UNA EMPRESA DE CRECIMIENTO CONTINUO 

Desde sus inicios, este negocio se ha orientado a ser proveedor de todos los materiales que requiere un constructor. Además, Michele asegura que hoy son “distribuidores de las mejores fábricas del país y hemos ido creciendo en diferentes líneas, como en acero, pegantes o impermeabilizantes”. 

El alcance de distribución de este negocio ya es nacional, con presencia predominante en Manabí y Esmeraldas, aunque llegan a todas las provincias. “Conocemos al cliente, al dueño, a los maestros y de todos somos amigos. No esperamos que lleguen al local, nosotros les visitamos en obra”. 

COMPROMISO E INNOVACIÓN 

Esta empresaria considera que la industria de la construcción últimamente ha enfrentado una recesión. Por eso promete mejores servicios a su clientela “y procurarles ahorros contundentes en los proyectos”. 

Basada en su experiencia, señala que hay segmentos que necesitan más apoyo en su línea económica, mientras otros requieren material, sistemas o asesoría que acelere los procesos para concluir proyectos en poco tiempo. Frente a ello, este negocio también tiene una línea de servicios para fabricar y montar estructuras metálicas e instalar mallas de cerramiento, como lo hicieron en el aeropuerto de Salinas o en el Parque Samanes de Guayaquil. 

Michele no esconde su asombro de la manera en que los mecanismos de construcción han evolucionado. “Hace 40 años no podías imaginarte que edificios de 10 o 12 pisos tengan su esqueleto armado en 4 meses”, acota, para describir una tendencia en estructuras metálicas a la que han adaptado su servicio. 

Y en ese contexto explica que uno de sus innovadores productos es el hierro figurado, un sistema que se basa en los planos estructurales de sus clientes para formar las piezas según lo que establezca el diseño. “La ventaja del hierro figurado es que te ahorras el desperdicio, porque si vas a comprar 300.000 kilos, te ahorras 7 % en acero”. 

Otra innovación que están implementando es el uso de aplicaciones digitales, como la geolocalización de obras y de camiones para un monitoreo más preciso de los proyectos. También se proyectan a tener una plataforma de ventas en línea, para agilizar el proceso de cotizaciones, compras y envíos. 

Michele cree que hay una sola estrategia para marcar la diferencia en el mercado de proveedores: “Dar servicio, servicio y servicio. No hay nada más”. 

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