Nos visitó Lucas Correa Sevilla

Un arquitecto del mundo sería la definición más cercana al hablar de Lucas Correa Sevilla. Estudió pintura y escultura en Maryland Institute College of Art. Luego obtuvo dos maestrías, entre las que destaca especialmente una de Arquitectura y Diseño Urbano en Harvard Graduate School of Design, en Harvard University. Esa preparación lo llevó a ejercer en ciudades como Dubai, Beijing, Shanghái, así como en Francia y Nueva York. En esta última ciudad trabajó con el célebre arquitecto Carlos Zapata, una experiencia que lo marcó en la idea de arquitectura y urbanismo hiper moderno. 

LO PÚBLICO 

Con ese cúmulo de conocimientos adquiridos, regresó al país tras 15 años. En ese tiempo dio forma a su propio estudio de arquitectos, denominado como odD+ Architects. También sirvió a la ciudad durante la alcaldía de Mauricio Rodas, como consultor en el eje de planificacion territorial para el Plan Metropolitano de Desarrollo y Ordenamiento Territorial de Quito 2015-2025 (PMDOT). Fue parte de la apertura del Instituto Metropolitano de Planificación Urbana (IMPU), donde actuó como Director de Planificación Urbana Estratégica para el Desarrollo de la Visión de Quito 2040, con el que se desarrolló el Plan de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, una visión de Quito hasta 2040, en el que Correa cumplió funciones como director de Planificación Urbana Estratégica. 

El objetivo fue crear una ciudad ordenada y planificada a largo plazo en varios ámbitos: planificación, desarrollo y diseño urbano, morfología urbana, social, paisaje, conservación y movilidad, entre otros. “Fue una idea muy buena que no se supo socializar eficientemente”, asegura Correa, y destaca que, pese al cambio de administración el IMPU continúa trabajando. Durante su gestión alcanzó varios logros dentro del organismo: “haber generado las directrices para la expansión de Quito y la recopilación de data de las diferentes secretarías para elaborar un diseño multidisciplinario de ciudad”. 

En la actualidad, pese a todos las visiones apocalípticas que aseguran que Quito crece sin planificación, Correa cree todo lo contrario, pues la capital ecuatoriana no presenta todos los inconvenientes de otras grandes urbes latinoamericanas. Prueba de ello es la infraestructura básica (agua, luz y alcantarillado) que cubre más del 90% de la zona urbanizada. Aunque la ciudad tiene mucho que mejorar, como en transporte público y alternativo, no padece de problemas de la magnitud de Ciudad Mexico, Bogotá o Lima, ciudades que triplican la población de Quito, por ejemplo. 

Sobre la construcción en altura, cree que hay factores que no la motivan. Uno de ellos es la creencia local de que no se debe afectar el paisaje con construcciones de gran altura y tamaño, y, por otra parte, la premisa de la escala humana, que supone que la gente no opta por la construcción en altura. Un aspecto que ha cambiado en los últimos tiempos y ha dejado atrás la construcción low rise (poca altura). 

“La tendencia global es levantar estructuras muy altas que generan compactación, mezcla de usos y dinamismo de la ciudad, así como más y mejores manejos de recursos; ahorro en agrandamiento y en creación de nuevas líneas de transporte público”. Con base en estos beneficios, Correa es partidario de urbes dinámicas, compactas y de altura. Sin embargo, aclara que una ciudad vertical debe ser policéntrica, es decir, que no solo se construya en el hipercentro, sino que las edificaciones se repartan en diversos sectores, por normativa (regeneración urbana). 

Una propuesta presentada al respecto es el Corredor Metropolitano de Quito, que propone proyectos habitacionales, oficinas y centros comerciales, combinados con parques, plazas, entre otros. Todo esto cruzará la ciudad de norte a sur por vías principales como la 10 de Agosto, Galo Plaza Lasso, Maldonado. “Es una alternativa interesante, pero hay que tomar en cuenta que la ciudad tiene un vacío en cuanto a la conexión este a oeste. Los ejes transversales también necesitan ser potenciados, hay sectores que están desconectados, que en parte obedece a la topografía irregular (llena de pendientes) de Quito’, señala Correa. 

LA PRÁCTICA EN LO PRIVADO 

Lucas siente pasión por construir con estética. Precisamente, su firma lleva en su nombre la denominación de “oficina de diseño de vanguardia”. Además, la creatividad e innovación de la firma ha sido evidenciada en los múltiples premios a nivel nacional e internacional, como el premio al Ornato 2015 con su primera casa diseñada en Quito. Su estudio se caracteriza por generar proyectos, es decir, no esperan que el cliente los busque. En ese sentido, dentro de la oficina se desarrollan todo tipo de proyectos en diferentes escalas: casas, comercios, torres, edificios, miniciudades, urbanizaciones y más. 

Al cimentar sus creaciones aplica un nuevo concepto de antropología ecológica, como método y principio de sus diseños. Amparado en esta nueva idea recurre a elementos como adobe y piedra, pero modernizados con variantes de construcción high tech y prácticas ecoeficientes. Dentro del estudio, el diagrama arquitectónico es la técnica predilecta: una metodología que detalla la organización espacial y formal de una estructura, a través de aplicaciones en 3D y 2D. Con este, señala Lucas, “se reconceptualiza el concepto de diagrama para ampliar todas las posibilidades de diseño que pueden desarrollarse en un espacio’. 

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