Ministro del Ambiente habló de los beneficios del bambú

 

El bambú tiene la ventaja de ser sismorresistente, duro, flexible, liviano, amigable con el ambiente. Muchas familias sobrevivieron en el terremoto del pasado 16 de abril, gracias a que sus casas estaban hechas con este material.

 

Esa fue una de las experiencias que compartió el ministro del Ambiente, Walter García, en el marco de la conferencia de HABITATIII. El evento se desarrolló en Quito desde el 17 hasta el 20 de octubre.

 

García habló sobre la reconstrucción de La Chorrera, un asentamiento ubicado a tres kilómetros de Pedernales, en la provincia de Manabí, el lugar más afectado por el evento sísmico.

 

Tras el colapso de la infraestructura de la zona, el Ministro trabajó en un proyecto constructivo ecológico y social que ayudó a reactivar a esa comunidad de pescadores, utilizando una estructura de bambú y paredes de caña guadúa.

 

Los damnificados del poblado ya se habían dado cuenta que las casas de caña no se cayeron y que las familias que vivían en esas estructuras no fallecieron.

 

Ese fue el caso de Litor Martínez. Él y su familia sobrevivieron al desastre, gracias a que parte de su vivienda estaba construida con caña guadúa. El manabita recordó que “hace muchos años, quien tenía una casa de caña era una persona pobre, el que tenía una casa de cemento era una persona rica. Ahora todos vuelven a la caña, una maravilla que la estábamos despreciando”, dijo.

 

Como fruto de esta experiencia, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (MIDUVI) reconoció la importancia del bambú dentro de la Norma Ecuatoriana de la Construcción.

 

Además que este es un material local y representa un ahorro de cerca del 50% con respecto a construcciones hechas con materiales tradicionales.

 

Actualmente, el Gobierno trabaja en la construcción de 222 viviendas con servicios básicos, áreas comunales, recreativas, facilidades de transporte y todas las seguridades, en el sector de La Chorera.

 

El plan habitacional es levantado con mano de obra 100% manabita y se financia con un bono estatal de USD 10.000 por casa.

 

Además, la iniciativa reduce la huella de carbono. Esto es posible debido a que la caña es un recurso renovable que se produce en la zona y requiere distancias cortas de transportación, a diferencia de otras construcciones que traen materiales de lugares apartados, señaló el Ministerio en un comunicado.

 

Esta experiencia fue abordada por el Ministro García en el foro ‘Asentamientos humanos post desastre: lecciones y desafíos para una construcción sostenible’, en la conferencia HABITAT III.

 

Fuente: El Comercio

 

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