Tiny Cabin/ Fuente de la fotografía: Plataforma Arquitectura

Los microdepartamentos invaden Latinoamérica

Con el antecedente de que en las grandes ciudades latinoamericanas, los embotellamientos se han vuelto una pesadilla y los precios de las viviendas se han ido a las nubes, las constructoras están creando minúsculos apartamentos en zonas céntricas para que jóvenes, estudiantes e inversores puedan desplazarse con facilidad y no perder tiempo en cuestiones de movilidad.

Es así que la sobrepoblación y el exceso de tráfico vehicular sumado al alza de precios forman el cóctel perfecto para que tendencias como la de los microdepartamentos comiencen a expandirse.

Aunque, algunos arquitectos opinan que construir viviendas tan minúsculas es como enjaular personas al estilo de una celda penitenciaria, otros profesionales lo ven como una solución altamente rentable que soluciona un problema urbanístico que seguirá empeorando.

Los defensores de esta nueva tendencia inmobiliaria aseguran que este fenómeno responde a la “economía gig” o economía compartida, donde los jóvenes trabajan de manera independiente, tienen hijos en una edad tardía y utilizan espacios laborales comunes (co-working).

Es así que los arquitectos están diseñando edificios con microapartamentos y grandes espacios compartidos, donde los individuos pueden socializar la mayoría del tiempo. “Las personas duermen en su apartamento, pero el edificio es parte de su casa”, menciona Alexandre Frankel, director ejecutivo de Vitacon, una empresa que construye microdepartamentos de 10 m2 en Sao Paulo, Brasil.

Sin embargo, Frankel ya no podrá seguir construyendo a escala tan minúscula, pues la legislación de cada ciudad permite construir viviendas desde los 11 m2. Mientras que, en otras urbes latinoamericanas han proliferado los microapartamentos con tamaños que bordean los 20 m2.

En Buenos Aires también se están desarrollando proyectos inmobiliarios de este tipo. Algunos en barrios exclusivos y otros en zonas de clase media. Estos proyectos varían desde los 18 m2 hasta los 30 m2 y sus compradores, en la mayoría de los casos, los alquilan como Airbnb o incluso como oficinas. 

Sin embargo, este fenómeno aún no es tangible en México, país donde las personas continúan buscando espacios grandes que tengan mínimos 65 m2. De todos modos, la tendencia en el país azteca apunta a que los espacios se reducirán, tanto por encarecimiento de precios, reducción en el crecimiento poblacional o por las condiciones de vida y trabajo que conlleva la economía compartida.

Otro factor propulsor del crecimiento de pequeñas viviendas es la llegada de millennials a la fuerza laboral, pues este grupo etario demanda la creación de espacios reducidos, céntricos y no tan costosos. Esta situación se repite alrededor del mundo, especialmente en las grandes ciudades, por lo que varios urbanistas empiezan a plantearse la necesidad de establecer políticas de planificación. 

Fuente: BBC Mundo

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