Los efectos del Covid-19 en el sector de la construcción inmobiliaria

¿Replantearán las políticas de gestión gubernamental en el sector de la construcción inmobiliaria?

Por: Arq. Roberto Carrión

El adagio popular “tras de cuernos, palos” resume el momento actual y la perspectiva de los efectos económicos y sociales de esta pandemia, cuya cola agravará la heredada y no corregida recesión económica del país, que nos está empobreciendo a todos ante un evidente crecimiento del desempleo.

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Este panorama desalentador, de hecho, direccionará una conducta gubernamental intentando estabilizar la economía, para lo cual no tendrá otra alternativa válida que eliminar todos los subsidios regresivos, focalizar los indispensables y reestructurar los productivos.

Además, y fundamentalmente, se deberá apoyar a los sectores productivos, especialmente al de la construcción inmobiliaria por ser generadora de empleo a corto plazo, razón por la cual debe contar con una atención prioritaria.

 

La pregunta de rigor. ¿El Gobierno restructurará el modelo tradicional de gestión para lograr que la construcción inmobiliaria se constituya en el verdadero motor del desarrollo económico y social?

 

La respuesta de un sí o un no, dependerá del equipo gubernamental del sector y si el mismo está interesado o no en obtener beneficios mayores en sus procesos productivos. Si estas son sus intenciones, necesariamente tendrá que evaluar si sus operaciones son eficientes, eficaces y, sobre todo, sostenibles en las condiciones económicas que tiene y tendrá el país a corto plazo, que de acuerdo con estudios especializados “está al borde del default”.

Conclusión creíble o no, lo cierto es que debemos preguntarnos si ¿el Gobierno y los futuros gobiernos contarán con los recursos fiscales suficientes o lograrán obtener nuevos créditos externos que posibiliten al Estado continuar operando bajo la ineficiencia de un modelo de gestión constructor y financiador de la oferta y demanda inmobiliaria que requiere fundamentalmente de ingentes recursos de financiamiento? La respuesta es obvia.

Ante estas circunstancias, se necesita de un liderazgo gubernamental que mire más allá de sus intereses políticos y con una visión pragmática y decidida solicite el apoyo e incentive la participación conjunta de los GAD, banca privada/empresarios de la construcción y, de los propios beneficiarios, quienes ante la crisis y en acto de solidaridad con el país, arrimen el hombro, -aun a costa de sus intereses-, y aporten con sus talentos, fortalezas y recursos al crecimiento de la construcción habitacional.

De hecho, existen grandes dificultades para viabilizar esta propuesta, ya que la misma requerirá de un gobierno que advierta que nunca fue conveniente y peor en las circunstancias actuales jugar el partido. Como un buen DT debe “implantar las estrategias para que sus jugadores en un fair play lo ganen.” esta analogía en la realidad requiere de un baño de entendimiento y concientización, no solo del gobierno, sino del resto de los actores para lograr un trabajo en equipo, direccionando eficientemente el desarrollo de la construcción inmobiliaria bajo una visión estratégica que posibilite mitigar simultáneamente los efectos económicos y sociales que los sentiremos a corto plazo y que afectarán especialmente a las poblaciones pobres.

Mi visión del sector me lleva a pensar en lo siguiente. El Gobierno tiene vigente el Préstamo de Vivienda BID 4788/OC-EC6 que está dirigido a solventar las demandas de las familias pobres y de extrema pobreza. Considerando las circunstancias actuales debería solicitar la aprobación del Banco para realizar una reingeniería que posibilite diversificar sus rangos de intervención, introduciendo una gama de subsidios diferenciados y escalonados directamente proporcional a los costos de las viviendas; y para apoyar su sostenimiento, implantar un “Contrato de Ahorro previo o programado”.

Para viabilizar un accionar eficiente del planteado Sistema de Incentivos de Vivienda se requerirá el apoyo decidido de la banca privada y de los GAD fundamentalmente. El primero, actor clave y exitoso financieramente, debe otorgar un financiamiento preferencial para los sectores productivos, especialmente al de la construcción inmobiliaria, estrechando la magnitud que tienen las actuales tasas de interés y estructurando bajo una mirada de justicia social a que estos sean diferenciadas y escalonadas directamente proporcional a los montos de financiamiento.

Los GAD requerirán optimizar los complejos y engorrosos procesos de aprobación de urbanizaciones y permisos de construcción; modificar sus estándares inflexibles de urbanización, vivienda y servicios que encarecen la producción de suelo urbanizado para la ejecución de proyectos habitacionales de desarrollo progresivo de atención a sectores pobres.

Los constructores requerirán destacar sus conocimientos de eficiencia en el diseño, construcción y promoción de sus proyectos, caso contrario sucumbirán en la competencia que producirá el hipotético mercado inmobiliario que se consolidará con esta propuesta. Finalmente, los beneficiarios, les corresponderá ahorrar de acuerdo con sus posibilidades. Nada es gratis en la vida.

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