Los arquitectos pueden afrontar este campo de forma sostenible

La crisis climática es un hecho: o cambiamos nuestra manera de producir, consumir y desechar ahora, o estamos abocados a un futuro muy negro con respecto a la biodiversidad, la meteorología y la salud del planeta en general.

Está claro que los edificios que deberían ser más sostenibles. Que los edificios que ya existen deberían reducir su consumo. Que deberían construirse menos metros cuadrados. Que la reducción, el reciclaje y la reutilización deberían ser parte esencial de los procesos de creación. 

Pero después de encontrar que la mayoría de arquitectos que intentan abrirse camino en el campo de la sostenibilidad acaban hablando solos con su presupuesto en la mano, la reflexión es: ¿Realmente el mercado tiene estas necesidades? 

Arquitectos dándose de cabezazos con la sostenibilidad

Cuando el horizonte de la sostenibilidad, un océano vasto y extenso apenas explorado por la competencia se abrió ante nuestros ojos, muchos vimos por fin la oportunidad que esperábamos de aportar servicios valiosos con los que contribuir en la mejora del mundo y cobrar por ello decentemente.

Pero no ha sido tan prometedor como parecía. Los arquitectos intentan convencer a la gente para que instalen este o ese producto enseñándoles cuánto se ahorrarían en la factura de la luz, se quedan sin dormir la noche anterior para presentar a la promotora el ROI de la propuesta “más eficiente”, pelean con las comunidades de vecinos para sacar adelante el proyecto de placas solares, amenazan a los constructores para que sigan el proyecto de gestión de residuos a rajatabla, lloran  a las comunidades autónomas para que aprueben subvenciones para proyectos de eficiencia energética, parece que esto de la sostenibilidad no es fácil.

Aquí las dos razones principales de la dificultad tan grande que ahora mismo encuentra la sostenibilidad para abrirse paso en el mercado.

– Mentalidad generacional

La generación millennial y su grado de conciencia sobre la crisis climática es superior al de la generación anterior (por ejemplo, que va con su café de plástico tan tranquila por la calle) y por supuesto al de la generación pasada (que por cierto su hábito de consumo es mucho más sostenible que el de la generación de mi madre o la mía).

Pero lo cierto es que ninguna de estas tres generaciones tienen un nivel de conciencia lo suficientemente alto sobre este problema climático como para pagar XXXX€ en un rollo sostenible o algún proyecto ecológico. ¿Por qué? Sencillamente no sienten la misma urgencia que Greta Thunberg porque nacimos en un mundo con otros valores muy diferentes.

Es decir, las personas que hoy en día representan el mercado son fundamentalmente de las que hablamos. Greta ha llegado, pero su generación tardará unos años más hasta lograr el poder adquisitivo necesario para decidir qué comprar.

Cuando llegue ese momento, que será en unos 5-10 años, sí viviremos la verdadera revolución de la sostenibilidad: una gran mayoría de personas que pagan mucho más por medidas sustentables. Por ahora la historia es diferente.

Por supuesto, para hablar de generaciones es necesario generalizar. Las excepciones y los casos singulares, si bien son loables, no representan la mayoría y por tanto ninguna tendencia de mercado.

– La sostenibilidad no se ve

El buen funcionamiento de las instalaciones en una vivienda es esencial para la calidad de vida dentro de ella; sin embargo no deja de sorprender la cantidad de clientes que escatiman en cableado, tuberías, aparatos o tecnología durante una reforma, por ejemplo. Podemos pagar una millonada por un cerámico para el baño y después coger el termo más barato; lo más probable es que estemos dispuestos a sacrificar ese termo A+++ por unas zapatillas para Navidad.

La segunda razón principal por la que la sostenibilidad es un campo difícil en este momento es demoledoramente elemental: no se ve.

Las generaciones que componen el actual tejido de mercado nacieron y crecieron con unos valores y con una idea de status determinada. Quizá un porcentaje de millenial empezaron a encontrar status y afinidad con los  valores en este tipo de cosas y de seguro para las generaciones próximas esto será ética y moralmente un must

Y es que uno de los motores principales del mercado es la adquisición de status, al que cada uno aspira.

Salidas y soluciones ante el panorama actual de mercado

– Paciencia, aceptación y observación

Quizá es pronto para la revolución verde. Una cosa es lo que dicen los periódicos y las cumbres climáticas, y otra muy diferente es el pulso real de la gente de la calle. Ten un poco de paciencia y comprende: los movimientos del mercado.

– Las necesidades que hoy SÍ existen en el mercado

No trates de convencer a nadie; en lugar de eso, trata de leer sus necesidades reales. A lo mejor las personas no quieren estar lidiando con la comunidad de vecinos entera, pero sí quieren tener la vivienda con la factura de luz más barata de todo el edificio.

– Otros nichos más preparados para el cambio

Apuntar a otros nichos que ahora estén más preparados para el cambio. Una buena pregunta para localizar estos posibles nicho sería: ¿quién tiene ventajas palpables y extremadamente atractivas hoy en día por ser sostenible?

No dejes pasar la oportunidad

En definitiva la sostenibilidad es una necesidad del planeta y será una necesidad para las personas dentro de poco. Los arquitectos tienen el deber y la capacidad de impulsar esta tendencia en el mercado para mejorar las cosas, pero no a costa de la salud profesional.

Aquellos arquitectos que no pueden vivir de la sostenibilidad están dejando escapar una fantástica oportunidad para ayudar a las personas de verdad, es decir, desde donde esas personas se encuentran.

Si te resulta difícil encontrar clientes que te paguen por tu labor en el campo de la sostenibilidad, es hora de reenfocar tu estrategia. 

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