Las múltiples cualidades del Hempcrete como material natural sostenible

El cáñamo es uno de los cultivos más antiguos domesticados por el ser humano. Con su amplia variedad de usos y aplicaciones, es fácil entender por qué ha sido un producto atractivo a lo largo de la historia. 

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Las semillas y flores de cáñamo se utilizan en alimentos saludables, medicinas y productos de belleza orgánicos, mientras que las fibras y tallos de la planta de cáñamo se utilizan para fabricar ropa, papel y biocombustible. Hoy en día, incluso un producto de desecho del procesamiento de la fibra de cáñamo, las llamadas astillas de cáñamo, se utiliza para crear materiales de construcción sostenibles como el hempcrete.

Hempcrete es un hormigón bioagregado, donde las astillas de cáñamo se mezclan con un cemento de cal o de barro para crear un material de construcción duradero y ecológico. Hempcrete es liviano y no estructural, pero puede integrarse fácilmente a los sistemas tradicionales de construcción de edificios. Al igual que el hormigón tradicional, puede ser colado in situ o prefabricado en componentes de construcción, como bloques o paneles.

El alto contenido de sílice que se encuentra naturalmente en las partes leñosas de la planta de cáñamo permite que se adhiera muy bien a la cal. El agente aglutinante de cal utilizado en el cáñamo se encuentra en forma de hidróxido de calcio, que luego comienza a absorber dióxido de carbono de la atmósfera para crear carbonato de calcio o piedra caliza. Esto significa que el hempcrete no solo es duradero, sino que además es un material de carbono negativo. Una vez fundido, el hempcrete requiere mucha menos agua que el cemento tradicional para su curado, lo que contribuye a la preservación de este importante recurso natural.

Debido a que el hempcrete está compuesto por un material de desecho natural, todo su ciclo de vida como producto de construcción es amigable con el medio ambiente, incluyendo su eventual reutilización o reciclaje en caso de demolición. Incluso el cultivo de la planta de cáñamo requiere de menos agua, pesticidas y fertilizantes que otros cultivos. El cáñamo es fácil y rápido de cultivar en casi cualquier parte del mundo y entrega dos cosechas por año. A medida que crece, secuestra CO2, previene la erosión, detiene naturalmente el crecimiento de malezas en su entorno y también desintoxica el suelo. Lo que queda después de la cosecha se descompone en el suelo, proporcionando valiosos nutrientes y haciendo del cáñamo un cultivo de rotación beneficioso para los agricultores.

Una vez que el cáñamo se convierte en hempcrete, sus beneficios continúan. En caso de incendio, la capa de cal proporciona una resistencia al fuego adecuada para que los habitantes puedan evacuar. También reduce la propagación del fuego y el riesgo de inhalación de humo porque se quema localmente y sin generar humos. Hempcrete no causa ningún problema cutáneo ni respiratorio y también es permeable al vapor, lo que crea un ambiente interior saludable. Su estructura liviana y las bolsas de aire creadas entre las partículas hace que además sea resistente a sismos y que funcione efectivamente como aislante térmico.

El cáñamo es naturalmente resistente tanto al moho como a las plagas y desde hace 1500 años que los humanos hacen uso de estas propiedades particulares. 

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura. 

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