La venta y arriendo de casas subió en las zonas seguras de Latacunga

 

Los pobladores que residen en las zonas de riesgo migraron a las partes altas de la ciudad. Según el Municipio de Latacunga, la ciudad cuenta con alrededor de 17 zonas urbanas consideradas seguras, localizadas al occidente y oriente.

 

Un presunto descenso de lahares del coloso alertó a las autoridades de la provincia y a la ciudadanía. El 15 de agosto, el día del simulacro, el pánico se apoderó de los habitantes que buscaron salvaguardar sus vidas. Carmen Riera, una ejecutiva que vive en un departamento con su hija Maricela, dijo que tienen previsto mudarse al sector de Gualundun, al oriente de la urbe.

 

“Nos vamos para precautelar nuestras vidas y las cosas que hemos conseguido con esfuerzo. Es duro estar con incertidumbre del volcán”. Por un pequeño departamento de dos dormitorios, una sala, comedor y un baño completo cancelarán USD 190. Antes del despertar del Cotopaxi, el mismo espacio se conseguía en USD 130 o máximo USD 150.

 

Blanca Hidalgo, una docente de 51 años, recordó que el simulacro fue “aterrador”. La mujer indicó que corrieron a Tilipulo para salvar sus vidas. “No he podido dormir pensando en que cualquier momento haya una erupción verdadera”. Buscó un departamento durante ocho días en las zonas seguras. Hidalgo comentó que los arrendatarios le solicitaron entre USD 200 y 300 el alquiler de un departamento. “Por La Merced cuesta alrededor de USD 80 y 170. Pero la gente se está aprovechando de esta necesidad”, dijo Hidalgo.

 

Gerardo Villagómez, intendente de Policía, indicó que no hay una normativa legal para controlar los precios de arrendamientos o la venta. “Solicitamos denunciar estos hechos en las comisarías, jefaturas y tenencias políticas, ya que sin conocer los hechos no se podría buscar alguna solución”, dijo Villagómez.

 

Otro problema que enfrentan las personas es que no todos los sitios en venta o que se arriendan tienen un espacio para albergar animales. No solo los que permiten su subsistencia como ganado, cuyes, conejos o gallinas, sino también las mascotas. Andrea Molina, por ejemplo, vive con su familia cerca del río Aláquez. Tiene tres perros y se le ha complicado encontrar un sitio donde los acepten. Su hermana tuvo que llegar a Latacunga de Riobamba y llevarlos a esa tierra, para velar por su seguridad.

 

Uno de los vecinos que prefieren quedarse en las zonas de riesgo es Gladys Taco. La ama de casa indicó que en un cambio de alerta se le complicará salir del sector donde vive (El Salto). “Está todo caro y no tengo los recursos económicos para pagar ese nivel de arriendo. La gente está abusando de la desgracia de otros y nadie para eso”, comentó Taco.

 

Fuente: El Comercio 

 

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