Monumento a los libertadores: Simón Bolívar y San Martín/ Foto: Eduardo Naranjo

La transformación urbana de Guayaquil: un ejemplo para América Latina

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En las últimas décadas, Guayaquil ha experimentado uno de los procesos de renovación urbana más rápidos e importantes de América Latina. En pocos años y con mucho esfuerzo, la ciudad recuperó importantes espacios públicos como: malecones, parques, calles, plazas y edificaciones que durante los años 60 y 70 sufrieron descuido y abandono. Esto, sumado a la falta de planificación urbana, significó la degeneración del centro urbano lo que repercutió en el abandono de la zona residencial, y el aumento de una intensa densificación comercial.

Para los años 90, una nueva política pública, dio inicio a la transformación de la ciudad a través del proyecto ‘Malecón 2000’, que se extendió a avenidas, calles y barrios con la restauración, construcción y saneamiento ambiental que transformó significativamente a la ciudad.

Este proceso permitió que Guayaquil vuelva a ver en su centro abandonado, un espacio para recorrer, para pasear e, incluso, para vivir. El anteriormente maltratado y abandonado malecón es hoy el principal atractivo de la ciudad. El cerro Santa Ana, sector considerado en años anteriores de alta peligrosidad, se constituye también como uno uno de los principales atractivos de la urbe. El contaminado estero Salado, ha pasado, gracias al Malecón del Salado, y a las medidas para su descontaminación, a ser un cuerpo de agua para pasear en botes, para competencias náuticas, entre otros. Lo mismo ocurre con otros tantos sectores de Guayaquil que se han recuperado gracias a las intervenciones de las autoridades locales y una correcta planificación.

Sin embargo, más allá de temas de infraestructura física, la regeneración logró ampliar notablemente la confianza de la ciudadanía, generar su sentido de orgullo y promover su participación, no sólo a través de su opinión, sino como inversionistas de proyectos que resultan en beneficios y mejoras para la misma ciudadanía.

Malecón 2000/ Foto: Eduardo Naranjo
Malecón 2000/ Foto: Eduardo Naranjo

Aporte de CAF al desarrollo de la ciudad

CAF es uno de los mejores aliados en esta transformación, a través de la ayuda técnica y financiera para estructurar e implementar diferentes proyectos, como la ‘Metrovía’, obra que contribuye al desarrollo del transporte masivo y que favorece la movilidad en menor tiempo de viaje del 85% de los usuarios del transporte público.

Otra obra ejecutada con el aporte de CAF es el ‘Terminal Terrestre de Guayaquil’. Su historia viene de larga data, desde su inauguración en 1985, año en el que ya presentó daños. Aunque el terminal continuó operando por casi 20 años, fue en 2004 cuando se inició la intervención a través de la remodelación, reconstrucción y ampliación del nuevo terminal, que contó con el financiamiento de CAF y que concluyó en 2008. Se remodelaron dos pisos para buses intercantonales, interprovinciales e internacionales, con 39 andenes para cada terminal. El terminal de buses urbanos cuenta con 15 andenes. De esta manera, nuevos y funcionales servicios proveen de una experiencia agradable a los usuarios que al llegar al terminal, disponen de la playa de estacionamiento remodelada y, en su interior, disfrutan de una sala de espera, sector comercial, locales gastronómicos y quioscos, plazas y áreas verdes, además de áreas de apoyo remodeladas para el funcionamiento general.

Otro ejemplo es el Malecón del Estero Salado, lugar emblemático de la ciudad de Guayaquil que se construyó en el 2009 a lo largo de 400 metros de superficie, como parte del proceso de regeneración urbana de la ciudad. La obra, que contó con el apoyo de CAF, se ha convertido en un espacio público destinado a todos los habitantes, que recorren sus dos plantas disfrutando de la calidad paisajística del estero y de la ciudad. En su planta alta, se pueden encontrar un puente peatonal colgante de 55 metros de longitud y cubiertas que semejan las velas de embarcaciones al viento. Espacios recreativos, jardines y plazas, esculturas y vitrales, fuentes de aguas danzantes y luces de colores y un embarcadero para emprender paseo en bote por el estero, son una contribución a la recreación y al turismo.

CAF también contribuyó a mejorar la calidad de vida de la población de escasos recursos en Guayaquil, a través de la realización de obras de alcantarillado en distintas cooperativas como Bastión Popular y Los Vergeles, para mejorar la salubridad de una población estimada de 172.000 personas residentes en tres sectores urbano – marginarles. La infraestructura pública de calidad llegó también a barrios populares de la ciudad a través del Programa de Obras Viales en Zonas Densamente Pobladas de Guayaquil, con la construcción de aceras, bordillos y obras viales complementarias en los barrios.

Asimismo, el intercambiador Av. De las Américas consiguió mejorar las condiciones actuales de la infraestructura vial de la ciudad, disminuyendo los tiempos de viaje, mejorando la movilidad intrazonal y descongestionando la Av. Benjamín Rosales. Esto se traduce en un ahorro en el tiempo de viaje de la población, en costos operativos de los vehículos, reducción de los accidentes y disminución del impacto medio ambiental ocasionado por la emisión de gases y ruido de los automotores. Esta obra beneficia a más de 650.000 habitantes que se encuentran en el área de influencia indirecta del intercambiador. La Institución también financió la construcción de los túneles de los cerros de El Carmen, Santa Ana y San Eduardo para comunicar la ciudad de norte a sur.

Fuente: CAF

Fotografía: Eduardo Naranjo

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