La psicología del verde en los espacios interiores

Si se pregunta por qué algunos vecinos parecen mucho más tranquilos y serenos -incluso en medio de una pandemia- podría deberse a que el interior es más verde en el otro lado de la puerta.

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En artículos anteriores vimos cómo los colores cambian la percepción de los espacios interiores; los colores claros agrandan las habitaciones, mientras que los colores oscuros comprimen los espacios y los hacen parecer más pequeños. Es por eso que cuando los diseñadores quieren transmitir un estado de ánimo específico o crear una ilusión, juegan con dónde colocan las paredes oscuras. Lo mismo se aplica a los materiales y la iluminación; su elección, la selección y la ubicación influyen en gran medida en la forma en que las personas se comportan dentro de ese espacio.

¿Cómo percibimos los colores?

En teoría, el ojo y el cerebro humanos traducen la luz reflejada sobre un objeto en color. Las retinas de nuestros ojos tienen receptores que son sensibles al azul, el verde y el rojo (sin relación con el cian, el magenta y el amarillo, los colores primarios de la rueda de colores), que son responsables de la percepción del color. Las combinaciones y variaciones de estos tres colores crean el espectro de color visible con el que todos estamos familiarizados. Luego, el cerebro humano crea un vínculo entre el color que está viendo y el contexto en el que está acostumbrado a verlo, lo que influye en la percepción psicológica del color.

Según un estudio realizado por el neurólogo y psiquiatra alemán Dr. Kurt Goldstein, los colores con longitudes de onda más largas, como el amarillo, el rojo y el naranja, son estimulantes en comparación con aquellos con una longitud de onda más corta, como el verde y el azul, que evocan calma y serenidad. Sin embargo, la forma en que las personas perciben los colores difiere entre sí debido a varios factores, como las diferencias culturales, la ubicación geográfica y la edad.

Instintivamente, el cerebro humano vincula el color verde con la naturaleza y la vegetación, y en la naturaleza, por lo general, uno encuentra frescura, salud y tranquilidad. Es el área de la vida sin ingeniería que ha existido durante mucho tiempo y es un símbolo vital de renovación y prosperidad.

Diseño verde e interior

Cuando se trata de espacios interiores, los diseñadores han encontrado varias formas de utilizar el verde. Además de pintar las paredes, los diseñadores han llevado el aire libre al interior utilizando la biofilia como una importante fuente de inspiración, promoviendo el bienestar, la salud y el confort emocional, incorporando vegetación natural en sus diseños.

En términos de coordinación de colores, el verde es un color muy versátil que combina bien con neutros como el marrón y el gris, colores que se encuentran en exceso en residencias y espacios comerciales. Aunque el verde se considera un tono frío, su amplia gama de tonalidades le permite contrastar bien con tonos cálidos como el amarillo y el naranja. Después de todo, el rojo y el verde son opuestos en la rueda de colores, por lo que se complementan naturalmente.

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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