La planta incineradora que produce energía y es una pista de esquí

El proyecto CopenHill. Una planta incineradora de desechos que produce energía, y, además, incorpora en su cubierta verde para practicar esquí o un rocódromo gigantesco. Una arquitectura comprometida que está cambiando la ciudad.

El edificio CopenHill: Algo más que producir energía limpia

La ciudad de Copenhague se comprometió a ser la primera urbe del mundo con emisiones neutras en carbono para 2025. Con tal de cumplir este objetivo, la capital danesa está sufriendo cambios importantes en todos los sentidos.

No solo se trata de concienciar a la población, cambiar radicalmente sus infraestructuras o practicar un urbanismo más sostenible. Los edificios juegan un papel importante y deben de proyectarse respetando el medio ambiente, pero, a su vez, deben cubrir otras necesidades de forma inteligente.

Aquí es donde entra el CopenHill. Una antigua incineradora que ha sido modernizada ya no solo para producir energía para abastecer la ciudad, sino también concebida como un espacio lúdico para los habitantes de Copenhague.

Todo el edificio es llamativo, desde sus dimensiones (Un proyecto de 41,000 m2 que incluye un centro de recreación urbana y un centro de educación ambiental) a una impresionante cubierta inclinada vegetal transitable de 500 metros de longitud (Ver manuales cubiertas vegetales) o una envolvente futurista confeccionada con grandes jardineras de aluminio de 1,2 m de alto por 3,3 m de ancho, apilados como gigantescos ladrillos superpuestos entre sí.

La edificación (Planta de Tratamiento Amager) se sitúa en 6,5 kilómetros del centro de la ciudad y fue proyectada por el estudio de arquitectura BIG cuyo desafío era importante… ¿Cómo hacer popular una planta incineradora de residuos y que fuera de utilidad para el vecindario?

Para encender un poco el concepto del edificio y su arquitectura, aportamos un esquema simple de la idea inicial y su desarrollo por el estudio..

Con 7000 arbustos, 300 pinos y sauces, además de otras variedades de plantas, la conexión de CopenHill con la naturaleza, está asegurada.

Bajo las laderas, los hornos, el vapor y las turbinas se convierten y reciclan 440.000 toneladas de residuos al año, suficiente energía limpia para suministrar electricidad y calefacción a 150.000 hogares.

A pesar de su reciente apertura, ya se ha hecho hueco cómo icónico arquitectónico de la ciudad de Copenhagueen y un punto de visita obligatoria para todo turista.

CopenHill, se ha convertido en una de las pistas de esquí artificiales más originales del mundo que se ha construido hasta el momento. En lugar de nieve, está fabricada con Neveplast, un material sintético usado en instalaciones de snowparks secos y esquí.

La cubierta tiene una pendiente que varía entre 45% en la parte más inclinada y los 14% en la planta inferior. Por las dimensiones del edificio se han podido realizar diferentes zonas y niveles de dificultad; desde espacio para principiantes hasta una pista negra.

El complejo dispone de un sendero que recorre paralelo a la pista conduciendo a los usuarios a la zona alta dónde además puedes encontrar un restaurante o un gimnasio. Y por si fuera poco, también está el rocódromo artificial más alto del norte de Europa.

El estudio creador del proyecto, Bjarke Ingels Group (BIG) tiene como enfoque creativo que la sostenibilidad no está reñida con la diversión. Esta pista de esquí acaba siendo la culminación perfecta: no sólo se busca una fuente de energía sostenible para la ciudad, también concienciar y hacer disfrutar a todos.

La renovada planta de conversión de residuos en energía aspiraba a convertirse en un modelo ejemplar en el campo de la gestión de residuos y la producción de energía, así como en un hito arquitectónico.

No Comments

Post A Comment