Ing. José Ribadeneira/ Fotografía: Eduardo Naranjo

José Ribadeneira: Un velocista apasionado por el cálculo

EN EL MUNDO DE LA CONSTRUCCIÓN NACIONAL EL NOMBRE DE JOSÉ RIBADENEIRA FERNÁNDEZ SALVADOR NO SOLO ES CONOCIDO, ADEMÁS, ES RESPETADO Y VALORADO POR SU TRAYECTORIA. 

Ing. José Ribadeneira/ Fotografía: Eduardo Naranjo

“Un buen edificio es una relación directa, estrecha y bien lograda entre arquitectura e ingeniería” Ing. José Ribadeneira. 

Ing. José Ribadeneira/ Fotografía: Eduardo Naranjo

Mundo Constructor quiso ir más allá y conocer el ADN de la persona detrás del profesional. Aparte de los varios reconocimientos al ingeniero, José Ribadeneira tiene a su haber múltiples medallas como velocista.

En sus años universitarios, un apasionado del básquet como era, fue llamado a probarse en atletismo por el mismísimo Genaro ‘Pupo’ Fierro, afamado formador de atletas pichinchanos.

Pese a no haber utilizado los zapatos adecuados, Ribadeneira, incluso, fue más veloz que varios de los seleccionados que participaron en los Juegos Panamericanos de Chicago en 1959. Ese fue el inicio de su primera carrera exitosa: los 100 m.

Su velocidad lo llevó a pistas en Chile, Colombia, Estados Unidos y Cuba (Juegos Universitarios Latinoamericanos). Este último le dejó una gran anécdota. Hospedado en el Hotel Habana Hilton (actual Habana Libre) escuchó una algarabía en la calle. Fidel Castro había llegado a visitar a las delegaciones deportivas. 

José Ribadeneira consiguió la firma del Comandante en un banderín, ahora extraviado. Y no solo eso, aceptó una invitación para conocer La isla. Todo fue el domingo 14 de octubre 1962. Al siguiente día, súbitamente fueron evacuados hacia México. Estados Unidos descubrió misiles nucleares soviéticos en territorio cubano, desencadenando una seria crisis. Con humor, dice que pudo haber sido testigo presencial del inicio de una guerra mundial.

De regreso a Quito continuó con su otra pasión: el cálculo. En la Universidad Central, donde ingresó tras estudiar en la Academia Militar Ecuador, fue alumno del ingeniero Alejandro Segovia, un destacado catedrático que creó una técnica para reducir en tiempo las operaciones matemáticas de cálculo estructural, que se hacían con el método de Cross. Segovia, al ver el potencial de su alumno, lo contrató para su firma. En ésta Ribadeneira inició su carrera haciendo cálculo estructural. A su vez, fue profesor de la Universidad Central y de la ESPE, hasta 1973.

La tecnología ha reducido el tiempo de cálculo abrumadoramente, en los sesenta se lo hacía manualmente con regla de cálculo”.

También incursionó en el campo de la fiscalización, donde recuerda especialmente la construcción del Edificio Cofiec, uno de los primeros edificios con una estructura verdaderamente sismoresistente y que es hasta hoy, uno de los más altos de la ciudad.

Llegado 1972, nace RFS Constructora en una pequeña oficina con nada más que un escritorio y una máquina de escribir. A lo largo de los años y como resultado de un incansable trabajo, la calidad de las obras y la seriedad de la empresa fueron atrayendo cada vez más al mercado quiteño. A partir de entonces, el Ing. Ribadeneira fue abriendo el camino para lo que hoy es una de las empresas constructoras más importantes y reconocidas en la ciudad y el país.

Además de los innumerables edificios de apartamentos y oficinas, RFS tiene a su haber obras muy reconocidas como el Estadio de Liga Deportiva Universitaria. Con más de 200 proyectos entregados, la trayectoria de Ribadeneira lo ha convertido en un referente en la industria de la construcción.

Estadísticas del ADN del constructor

Este bagaje de conocimiento lo habilita para opinar en temas como la restricción municipal en varios sectores de la capital para construir en altura. “La gente cada vez tiene que irse a vivir más lejos, ocupando tierras agrícolas y obligando al cabildo a extender sus redes de servicios básicos. Lo lógico es que la ciudad crezca hacia arriba”, asevera Ribadeneira.

Ahora, un poco alejado de sus herramientas, la posta de RFS la tiene su hijo Juan José. Cree que la nueva generación llevará la construcción a otro nivel y “apostando más al marketing”. “Los días en que la gente nos buscaba terminaron, ahora nosotros debemos buscar a quien vender nuestras obras.” He ahí un reto pendiente.

Fotografía: Eduardo Naranjo

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