Innovador hormigón autorreparable hecho con bacterias

Pocos edificios resisten incólumes por el paso del tiempo. Existen las pirámides egipcias, mesoamericanas o ruinas de otras civilizaciones, pero hace falta perspectiva histórica para saber cómo estarán los rascacielos, por ejemplo, dentro de 2.000 o 3.000 años. Ahora bien, ¿imagina una construcción arquitectónica o cualquier otra infraestructura que no necesitase mantenimiento porque se autoarreglase sola? Así, sí que estaría garantizada su perdurabilidad.

 

La reparación de fisuras o de elementos enteros de hormigón puede tener un coste importante, ya sea por el difícil acceso a las zonas a reparar, como para el medioambiente, pues gran parte del CO2 que cada año se libera a la atmósferaproviene de la fabricación del cemento (más del 5%).

 

Científicos de la Universidad de Cardiff, Universidad de Cambridge, y la Universidad de Bath están participando en un proyecto financiado con US 4,5 millones para la creación de un hormigón, que tenga la capacidad de autorrepararse con la ayuda de unas bacterias, ubicadas en unas microcápsulas y que producen caliza al entrar en contacto con el agua.

 

Hace algunos años que se está trabajando en ello, en busca de un material capaz de algo tan sorprendente. Parece que la solución está próxima con un invento que suena casi a ciencia ficción: el bio-hormigón. Un equipo científico holandés de la Universidad Tecnológica de Delft, liderado por los microbiólogos HenkJonkers y Eric Schlangen, ha creado un tipo de hormigón capaz de rellenar las grietas, gracias a un componente tan anormal como sorprendente: bacterias.

 

Todo esto tiene que ver con el cemento autorreparable que se desarrollan en Holanda (Universidad de Delft), solo que en esta ocasión los investigadores aún están buscando la bacteria más adecuada que haga posible aumentar la durabilidad de las estructuras de hormigón en un 50%.

 

Estos organismos necesitan tener la capacidad de producir una gran cantidad de esporas, a la vez que es necesario determinar el tamaño de los poros del hormigón para que sean lo suficientemente pequeños como para no aplastar a las bacterias en el proceso de fraguado. De ahí la importancia de las microcápsulas a la hora de proteger a estos organismos.

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