Impermeabilización de cubiertas: ¿qué se debe tener en cuenta?

La cubierta es una de las partes más expuesta del edificio y tiene que soportar la acción de elementos externos como el sol, la lluvia o el viento.

Su correcto funcionamiento depende, en buena medida, de que este elemento esté perfectamente protegido. Por este motivo, es necesario emplear sistemas que garanticen su correcta impermeabilización, teniendo en cuenta algunas consideraciones técnicas.

 

Tipo de elemento y su uso

Dependiendo de si es una cubierta plana o inclinada y del tipo de uso que se le vaya a dar (transitable, no transitable, ajardinada, deck o industrial) se deberá optar por un sistema u otro de impermeabilización, valorando elementos como la compresión, el desgaste, la exposición y otros.

Las superficies sometidas a un uso intenso, como un garaje, necesitan un producto con gran resistencia a la compresión y al desgaste, frente al empleado para tratar una cubierta ajardinada, donde se deben tener en cuenta aspectos como la acción de las plantas, la aparición de restos o el drenaje.

 

Factores meteorológicos

El sistema de impermeabilización debe garantizar una perfecta protección ante el agua de lluvia, el viento, la nieve, el hielo y la humedad generada por la condensación. Tampoco, hay que olvidar la humedad residual del soporte, que puede dificultar la aplicación de determinados productos.

Otro factor a tener en cuenta, ya que puede comprometer la resistencia y la vida útil del producto, es la acción de los rayos UV. La incidencia del sol sobre el sistema de impermeabilización puede hacer que este pierda flexibilidad con el paso del tiempo.

Por último, hay que tener presente la acción corrosiva de los derivados de sales, cloruros, carbonataciones… que pueden afectar las estructuras y repercutir en la impermeabilización. En este caso, existen determinadas soluciones que cumplen la doble función de impermeabilizante y de protector del hormigón.

 

Impacto ambiental

El sector de la construcción demanda soluciones no solo eficaces, sino compatibles con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética.

➤ Ver también: Crece la tendencia de energías limpias en la arquitectura

 

Acciones sobre el terreno

Por último, hay que considerar aquellas acciones externas sobre el terreno que, de alguna manera, pueden comprometer la estabilidad del inmueble.

Los edificios son casi “seres vivos” porque están sujetos a los movimientos del terreno, del propio asentamiento al entrar en carga y otros factores. Estos movimientos pueden crear grietas o hacer que grietas existentes se expandan. Por ello es importante que se opte por productos que garanticen una adecuada capacidad de puenteo de fisuras.

Una buena impermeabilización tendrá en cuenta todo aquello que se pueda modificar en el futuro, utilizando elementos prefabricados existentes y fijando un plan de mantenimiento.

Texto original tomado de: InfoConstrucción

Tags:
No Comments

Post A Comment