Fenómenos naturales amenazan a las hidroeléctricas

Hace 35 años, cuando la actual Central Hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair (CCS) aún estaba en etapa de estudios, un informe técnico advirtió sobre la amenaza que representaba la cascada San Rafael para el desarrollo de esta obra.

Esta información consta en un estudio técnico sobre la cascada Agoyán realizado por Jorge Sevilla, exfuncionario del Instituto Ecuatoriano de Electrificación, que en ese entonces estaba a cargo del sector eléctrico.

➤ Ver también: Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair

El informe, que data de 1985, señala que la cascada Agoyán, ubicada en Tungurahua, debe ser un ejemplo para los proyectos de aprovechamiento de agua, donde se encuentran inmersas otras cascadas -como es el caso de San Rafael en el río Coca-. El sustento fue que la cascada Agoyán, que estaba en esa época a 1.500 metros de la represa de la Hidroeléctrica Agoyán, había sufrido un fenómeno de retroceso en el pasado. El lecho del río se hundió y provocó que la cascada se desplazara aguas arriba desde su ubicación inicial.

Considerando estos antecedentes, los técnicos se anticiparon y propusieron obras de protección para evitar que este fenómeno afectase a la central Agoyán, que entró en funcionamiento en septiembre de 1987.

Entre las obras levantadas estuvieron la construcción de un muro de hormigón de 30 metros de longitud, que está en el margen izquierdo del río Pastaza, que sirvió para reforzar un tramo donde se unían dos tipos de rocas, que permitían la filtración de agua e incidían en el desplazamiento de la cascada. El retroceso continúa, pero las obras permitieron que sea más lento.

 

“Esto muestra que las cascadas no tienen una vida permanente, sino que siempre retroceden hasta desaparecer” dijo Sevilla.

 

Actualmente, la cascada Agoyán está a 1.450 metros de la presa de la Central Hidroeléctrica Agoyán. Es decir, ha recorrido unos 50 metros en más de 30 años.

En cambio, el proceso de erosión regresiva del río Coca -que provocó el colapso de la cascada San Rafael en febrero pasado- avanza a un ritmo acelerado, que resulta inusual. En cuatro meses este afluente ha recorrido ya 2.850 metros aguas arriba y está a 15 kilómetros del embalse de la Central Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

Texto original tomado de: El Comercio

No Comments

Post A Comment