Estrategias para descarbonizar la arquitectura (parte 1)

El concepto de descarbonización se menciona constantemente en discursos políticos y eventos ambientales globales, pero aún no ha recibido suficiente atención para transformar la forma en que diseñamos y construimos el futuro.

La descarbonización abarca la reducción tanto del carbono operativo como del carbono incorporado, es decir, el carbono emitido durante la etapa de uso y durante todo el ciclo de vida de un edificio. Este ciclo encapsula la extracción, el transporte, la instalación, el uso y el fin de la vida útil de cada material y mobiliario. Además, es responsable del 11% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y del 28% de las emisiones globales del sector de la construcción.

Con estos objetivos en mente, compartimos la primera parte de este artículo con estrategias para descarbonizar la arquitectura:

 

1. La descarbonización debe abordarse en tres niveles

World Resources Institute presentó una lista de estrategias clasificadas por prioridad para reducir a tres los procedimientos principales de descarbonización: eficiencia energética antes de las energías renovables; energía renovable en el sitio antes de la energía renovable fuera del sitio; y energía renovable antes de la compensación de carbono.

Con esta jerarquía de prioridades, se puede abordar la descarbonización en tres niveles:

1) Reducción del carbono operativo en los edificios existentes a través de la eficiencia energética.
2) Energía renovable para cubrir la baja demanda de energía restante, en el sitio o fuera de él.
3) Reducción del carbono incorporado en los nuevos edificios durante todo su ciclo de vida.

Estos niveles no siguen un orden lógico, sino que encapsulan tres formas diferentes en que los arquitectos pueden reducir las emisiones de carbono, dependiendo de la etapa o los requisitos del edificio.

 

2. Considerar el carbono operativo y el carbono incorporado

Las reducciones de carbono tanto operativo como incorporado son pasos necesarios en la descarbonización de la arquitectura. Sin embargo, para los edificios existentes, debido a que los materiales ya están en su lugar, el carbono incorporado puede ser una consideración menos importante y los propietarios de los edificios deben priorizar alcanzar el carbono operativo neto cero.

Por el contrario, en la construcción de nuevos edificios, la responsabilidad de los arquitectos al considerar solo un tipo de emisión de carbono puede proporcionar resultados engañosos sobre el impacto ambiental de una estructura.

Por ejemplo, el uso de algunos materiales puede producir una baja producción de carbono operacional pero un alto contenido de carbono incorporado durante todo su ciclo de vida; y viceversa. Un edificio con acristalamiento simple y poco aislamiento, generalmente, tendrá menos carbono incorporado, pero un mayor carbono operativo en comparación con un edificio bien aislado.

Debido a estas inconsistencias, es esencial que los arquitectos consideren ambos tipos de producción de carbono simultáneamente.

 

3. Enfocarse en la fase inicial del proyecto

Los arquitectos deben abordar la descarbonización con rigor y detalle al comienzo de un proyecto. Las prácticas de diseño bajas en carbono, especialmente aquellas que se dirigen al carbono incorporado, son más eficientes y más rentables cuando se consideran en las primeras fases de un proyecto.

Según la revisión del carbono incorporado de One Click LCA, las primeras fases de un proyecto “bloquean” las futuras posibilidades, incluyendo aquellas que podrían afectar significativamente las emisiones de carbono incorporado. Es posible que los arquitectos no puedan realizar cambios de eficiencia energética más tarde, o el rango de posibilidades se verá seriamente truncado.

Por ejemplo, elegir un sitio que requiera cimientos muy profundos puede duplicar las emisiones de carbono incorporadas de un proyecto, pero los arquitectos no pueden modificar esta opción más adelante.

 

4. Usa materiales ligeros

En un estudio realizado por Saint-Gobain, comparando dos perfiles de tabiques comúnmente utilizados en Brasil, descubrieron que el sistema más ligero brinda una gran cantidad de beneficios ambientales.

La opción más liviana era el sistema de paneles de yeso Placo, un panel de yeso con vigas metálicas aisladas, que fue comparado con un sistema tradicional de muro de ladrillo de 140 mm con revestimiento de cemento. Los resultados presentaron una reducción del:

1. 63% en la influencia al calentamiento global.
2. 49% en el uso de energía primaria.
3. 80% en el peso del sistema de muros.
4. 36% en el uso de agua dulce.

Estos productos no solo demuestran la efectividad de los sistemas de muros livianos, sino que brindan opciones tangibles y factibles para los arquitectos que buscan soluciones ecológicas.

 

5. Considerar materiales de origen biológico

Del mismo modo, algunos materiales de origen biológico como: la madera, la lana de cáñamo y las fibras de madera, almacenan carbono durante su etapa operativa, reduciendo los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera antes de la eliminación del material y la remisión del carbono.

Esta calidad los convierte en un material altamente efectivo y sostenible. Sin embargo, los arquitectos que consideren esta opción deben tener en cuenta que en el nuevo estándar de evaluación del ciclo de vida, este carbono almacenado –llamado carbono biogénico– debe contabilizarse por separado del carbono incorporado (extracción, transporte, instalación, uso y fin de vida útil) y se ubica en cero durante todo el ciclo de vida, es decir, ya no se considera como un agente que deja una huella de carbono negativa.

➤ Ver también: Estrategias para descarbonizar la arquitectura (parte 2)

Texto original tomado de: Plataforma Arquitectura 

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