¿Es sostenible el uso de la madera?

Muchos lectores preocupados por el impacto de la tala de los árboles se preguntan si la madera será el gran material de construcción del futuro. ¿Hasta qué punto es realmente sostenible?

➤ Ver también: Casas de madera en Ecuador: uso del material en la arquitectura contemporánea

Tales preocupaciones no son descabelladas. La madera proviene de árboles que crecen en los bosques. Por tanto, el uso de madera está asociado a la deforestación, que no solo destruye ecosistemas y hábitats, sino que también desencadena los temidos cambios climáticos. Según un informe de la WWF, se estima que la cantidad de madera extraída en el mundo se triplicará para 2050. 

El Informe sobre el estado de los bosques del mundo 2020 establece que desde 1990, aproximadamente, 420 millones de hectáreas de bosques se han perdido debido a la conversión a otros usos de la tierra, aunque la tasa de deforestación ha disminuido durante las últimas tres décadas. En 2019, los trópicos perdieron alrededor de 30 campos de fútbol de árboles por minuto, según la WWF. 

La mayor causa de la deforestación es la expansión de la agricultura y la ganadería; y los incendios forestales y la tala insostenible.

En el caso de la construcción civil es importante tener en cuenta que, para construir casi siempre necesitamos destruir. Cada rasgo y decisión en el proyecto representa algún tipo de impacto en el ambiente y entender en qué punto podemos impactar menos es vital para la sostenibilidad real a largo plazo. En este sentido, la madera es definitivamente un material adecuado. Aunque parezca casi contradictorio, el mejor escenario sería si se construyeran más edificios de madera que de hormigón, ladrillo, aluminio y acero.

Primero, la madera es un material renovable. Esto significa que, a diferencia de los recursos no renovables como el petróleo, el carbón, las piedras, entre otros, el bosque puede seguir creciendo normalmente incluso si se talan algunos árboles. Si se lleva a cabo una ordenación forestal sostenible y se plantan árboles con frecuencia, es posible que tengamos madera disponible para siempre.

Cuando las plantas realizan la fotosíntesis, eliminan el CO2 de la atmósfera y lo almacenan en la madera. Esto es lo que llamamos “secuestro de carbono”. La tasa de secuestro es mayor durante el crecimiento joven y vigoroso de la planta. Por lo tanto, los bosques en crecimiento son una forma sostenible de reducir el efecto invernadero, incluso más que los bosques viejos.

Otra característica positiva de la madera es su baja energía incorporada, que se refiere a la suma del impacto de todas las emisiones de gases de efecto invernadero atribuidas a un material a lo largo de su ciclo de vida. A diferencia del acero o el hormigón, por ejemplo, la madera requiere una cantidad mínima de procesamiento basado en energía.

El hecho de reemplazar otros materiales de construcción con madera podría ahorrar del 14% al 31% de las emisiones globales de dióxido de carbono y del 12% al 19% del consumo mundial de combustibles fósiles.

Pero hay que tener cuidado. Si los bosques comienzan a cosechar más rápido de lo que se reponen con nuevos árboles, existe una posibilidad real de que tengamos una grave escasez de madera. Es fundamental que los profesionales busquen el origen de todos los materiales con los que trabajan.

Otra ventaja de la madera es que muchas especies pueden reutilizarse si se recuperan y separan de otros desechos. 

Cuando la demanda de madera nueva es mayor, una forma de garantizar que la fuente sea segura es mediante sellos de certificación. Según la WWF, alrededor del 30% de la producción forestal mundial está certificada.

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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