¿Es posible convertir a Quito en una ciudad de 15 minutos?

El nuevo Plan de Uso y Gestión del Suelo busca promover construcciones de más de 20 pisos en zonas específicas de la ciudad.

Quito aspira ser una ciudad compuesta por varias centralidades y con una densidad poblacional que no supere los 200 habitantes por hectárea. Esa es la intención del nuevo Plan de Uso y Gestión del Suelo aprobado por el Municipio de Quito el 13 de septiembre de 2021 y que establece los parámetros que guiarán el crecimiento de la ciudad, durante los próximos 12 años.

Quito: ¿ciudad policéntrica?

El Plan de Uso y Gestión del Suelo busca aplicar el concepto de ciudad policéntrica. Es decir, una urbe con varias centralidades que brinde una mejor calidad de vida a sus habitantes. Actualmente, la actividad económica de Quito se concentra, sobre todo, en el centro norte y norte de la ciudad, además de una parte de Cumbayá.

Es por eso que el Plan dividió a la ciudad en tres tipos de centralidades. Cinco de escala metropolitana: Parque Bicentenario, La Carolina, La Mariscal, Centro Histórico y Quitumbe. Y otras 20 que se subdividen en centralidades zonales y locales. Las zonales están formadas por parroquias como: Calderón, Conocoto o San Antonio. Mientras que las locales serán barrios más pequeños como el sector de La Granados, la Y o Turumbamba.

Con esta división, los quiteños tendrán todos los servicios públicos y privados necesarios a una distancia que no supere los 15 minutos.

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Crecimiento vertical
El segundo parámetro que marca la ruta de la ciudad tiene que ver con la construcción de nuevas edificaciones. El Plan de Uso y Gestión del Suelo apunta a que la ciudad crezca verticalmente, especialmente, en las centralidades metropolitanas por las que atravesará el Metro, a excepción del Centro Histórico.

En estas zonas, el Municipio espera que se construyan edificios de hasta 40 pisos. Mientras que en las centralidades más pequeñas las edificaciones serán de hasta 20 pisos. Esta iniciativa traerá dos beneficios a la ciudad:

  • Redistribuir la densidad poblacional para ser una ciudad más eficiente.
  • Reducción de la huella de uso del suelo.

La ciudad no crecerá desordenadamente hacia las periferias. A esto se suma que el Municipio podrá recibir recursos por la denominada concesión onerosa de derechos. Si una constructora quiere construir más pisos hacia arriba deberá pagar una cierta cantidad de dinero. Se calcula que el Municipio puede llegar a recibir hasta USD 15 millones por este impuesto que podrán utilizarse en construcción de infraestructura en barrios populares.

Parque industrial

Una ciudad no puede crecer dejando de lado el sector productivo. El plan aspira a que Quito se convierta en un ‘puerto seco’. Esto significa que la ciudad pueda crear incentivos para ser atractiva a la instalación de empresas que, a su vez, distribuyan sus productos al centro norte del país.

El Plan identificó al callejón de la vía E35, que nace en el aeropuerto de Tababela y que termina en el sur de la ciudad, como una oportunidad para consolidar un parque industrial. Esto no implica que las empresas que actualmente operan en los parques industriales del norte y del sur de la ciudad vayan a salir, sino que las nuevas compañías se asienten en esta zona.

Si este objetivo se cumple, la ciudad aprovechará recursos y servicios que ya se han instalado a lo largo de esa vía y que promoverán el desarrollo de la ciudad.

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¿Es viable el Plan del Uso y Gestión del Suelo?

Para el experto en desarrollo urbano, Fernando Carrión, el Plan de Uso y Gestión del Suelo tiene tres problemas estructurales que dificultan su aplicación:

Quito no tiene un proyecto de ciudad al que quiera llegar.

El modelo de gestión actual del Municipio.

Crisis institucional que atraviesa la ciudad.

A esto se suma, dice Carrón, que el Plan busca fortalecer el concepto de ciudad compacta. “Esta es una tesis de las ciudades europeas que nació a finales del siglo XX que fue sorprendida con la llegada del Covid-19”. Y el plan aprobado por el Municipio tampoco tomó en cuenta los efectos que trajo la pandemia, a criterio de Carrión.

La solución que plantea el urbanista es que el próximo alcalde proponga una reforma integral al Plan que tome en cuenta la realidad económica de la ciudad y las nuevas formas de convivencia que ha dejado el Covid-19.

Texto original tomado de Primicias.

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