Enfriar los interiores será el desafío arquitectónico del futuro

Mientras los efectos de la crisis climática se manifiestan de formas cada vez más alarmantes, es deber de la industria de la construcción –actualmente responsable del 39 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero–, hacer su parte al comprometerse con un cambio genuino y radical en su acercamiento a la sostenibilidad.

➤ Ver también: Cinco materiales de construcción ecológicos

Uno de los aspectos más desafiantes de este cambio será satisfacer las crecientes demandas de enfriamiento de una manera ecológica. El enfriamiento es innatamente más difícil que el calentamiento: cualquier forma de energía puede convertirse en calor, y nuestros cuerpos y máquinas generan calor de forma natural incluso en ausencia de sistemas de calefacción activos. El enfriamiento no se beneficia igualmente de la generación espontánea, lo que a menudo hace que su implementación sea más difícil, más costosa o menos eficiente.

El calentamiento global y sus efectos tangibles solo exacerban esta realidad, intensificando una demanda acelerada de sistemas de refrigeración artificial. En su forma actual, muchos de estos sistemas requieren grandes cantidades de electricidad y dependen en gran medida de los combustibles fósiles para funcionar. El sector de la construcción debe encontrar maneras de satisfacer la creciente demanda de refrigeración, eludiendo simultáneamente estos efectos insostenibles.

A continuación, enumeramos una serie de estas estrategias, soluciones y productos que ayudan a enfriar los interiores arquitectónicos de manera ecológica.

A grandes rasgos, las soluciones de enfriamiento se pueden dividir en dos categorías: pasivas y activas. La refrigeración pasiva se refiere a estrategias que regulan la ganancia y disipación de calor con poco o ningún consumo energético. Estas estrategias generalmente se facilitan a través de efectos ambientales naturales y diseños arquitectónicos pasivos, en lugar de sistemas mecánicos activos. Dentro de la refrigeración pasiva, los arquitectos pueden utilizar técnicas preventivas o técnicas de disipación de calor: el primero evita la ganancia de calor a través del diseño o aislamiento del sitio y del edificio; este último disipa el calor una vez que ya se ha acumulado, ya sea mediante ventilación, enfriamiento evaporativo u otras opciones similares.

Para diseñar efectivamente una casa pasiva, los diseñadores deben considerar una matriz compleja de condiciones interrelacionadas, que van desde la orientación hasta la ubicación de las ventanas y el sombreado externo.

En un análisis de Passipedia, simplemente inclinando las ventanas y facilitando así el flujo de aire, “se logra un clima interior excelente” y puede ser incluso más exitoso para regular las temperaturas que los sistemas de ventilación mecánica, dependiendo del contexto. Asimismo, los balcones o los aleros pueden disminuir significativamente la frecuencia de los eventos de sobrecalentamiento.

Cada una de estas valoraciones depende en gran medida del clima, la época del año y los detalles de cada sistema o elemento arquitectónico: por ejemplo, los voladizos que son demasiado grandes pueden aumentar la demanda anual de calefacción de manera significativa, incluso si disminuyen la probabilidad de sobrecalentamiento en verano.

La orientación personifica la cuestión del contexto: en el verano, en el hemisferio norte, una orientación norte disminuye las frecuencias de sobrecalentamiento; en otras épocas del año, sin embargo, aumenta la demanda por calefacción. Lo contrario es más o menos cierto en el hemisferio sur. Al norte de Ecuador, una orientación sur generalmente se considera ideal, pero climas y ubicaciones específicas pueden afectar este axioma drásticamente. El caso de estudio reconoce algunas de estas limitaciones y sigue siendo un manual útil para presentar las estrategias de refrigeración pasiva en las regiones del norte.

Para ayudar a sintetizar estas consideraciones dispares, Isover Multi-Comfort House enumera cinco estrategias pasivas principales:

  1. Diseñar edificios compactos y de orientación favorable.
  2. Aislamiento térmico y envolvente hermético.
  3. Ventanas energéticamente eficientes que combinan vidrio de control solar y/o cortinas exteriores.
  4. Sistemas de ventilación con recuperación de calor.
  5. Ventilación natural nocturna.

 

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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