El Metro de Quito ¿Replanteará los valores ambientales de la ciudad?

Por: ARQ. Roberto Carrión Game

La Visión de Quito 2040 y su nuevo modelo de ciudad expone que “una de las fortalezas reconocidas mundialmente de nuestra urbe es su biodiversidad, sus atractivos naturales, su geografía y otros aspectos destacados que conforman su patrimonio productivo y ecosistémico”. Sin embargo, su crecimiento espacial ha sobrepasado la demarcación natural y por consiguiente la pérdida de los territorios nativos que afectan el pulmón de la ciudad, generando una demanda permanente de inversiones municipales, para solventar las nuevas infraestructuras de servicios.

Este criterio, amerita analizar las consecuencias al medioambiente por la pérdida del suelo agrícola y de la cobertura vegetal que tuvieron las zonas adjuntas al nuevo aeropuerto, por la ausencia de estudios de Desarrollo Orientado al Tránsito (DOT), en los diseños y la construcción de la Ruta Viva.

Anteriormente, describí las consecuencias en la productividad urbana por efecto de los tiempos de movilización deficientes que tienen los habitantes de Quito. En esta ocasión, consideré necesario analizar las afectaciones al medioambiente por la ocupación subutilizada de los espacios de la ciudad que han extendido su territorio; cuyos efectos por el tráfico de los vehículos privados, que ocupan el 70% de estos espacios transportando al 30% de la población, producen gases de efecto invernadero de, aproximadamente, tres millones de toneladas de CO2 por año [Reportes de 2011, PMDOT 2015 – 2025].

Como actores de la ciudad nos preguntamos si el Metro de Quito, que se constituirá en el principal medio de transporte a corto plazo, permitirá replantear los valores medioambientales.

La respuesta es un sí categórico, siempre y cuando cuente con estudios DOT que posibiliten fortalecer la conectividad y el desarrollo territorial, multiplicando los efectos de protección ambiental al configurar una nueva metrópoli compacta, policéntrica y eficientemente conectada.

Esto impedirá que su territorio sea fragmentado por el desarrollo habitacional, especialmente por las demandas de una población que construye su hábitat con bajas densidades; que potencializan los efectos invernaderos porque sus planteamientos aislados y desagregados no permiten contar con los espacios correspondientes para proponer y construir áreas verdes de recreación y comunidades peatonales amigables con la naturaleza.

¿No creen que es el momento oportuno para formular estudios DOT en las 14 áreas de influencia de las 15 estaciones del Metro de Quito?

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