El acero subsidiado chino pone en jaque a la industria mexicana

 

El gigante asiático aporta la mitad de la producción mundial y ante una menor demanda interna la estrategia es volcarse en los mercados internacionales. América Latina es uno de los destinos preferidos, el segundo del mundo. Las exportaciones chinas alcanzaron los 39,5 millones de toneladas hasta mayo de 2015, un 30% más que el mismo periodo del año anterior, según datos de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).

 

“Las empresas que más están sufriendo son las que producen metal no especializado, que es el que llega de China en forma de commodity. Están viendo afectados sus planes de inversión, su rentabilidad y el empleo”, señala el analista de Monex, Fernando Bolaño. México es el segundo productor de la región de detrás de Brasil y, sin embargo, es también uno de los países latinoamericanos donde más aumentaron las importaciones chinas (66%).

 

ArcelorMittal, la mayor siderúrgica del mundo, anunció en abril el cierre temporal de su planta más grande en México, después del desplome del 70% de sus ventas. El dedo de la multinacional apunta también a la caída de precios por las masivas importaciones chinas, y ha anunciado el despido de más de 2.800 trabajadores.

 

 “Si no se adoptan acciones que detengan la crisis, vamos a comenzar a importar planchón barato. Eso significará que cerraremos minas y hornos, cortaremos 4.000 trabajadores directos más y pasaremos de ser productores a transformadores”, alertó Alonso Ancira, el presidente de Altos Hornos de México (Ahmsa) durante una rueda prensa en la que anunció un recorte del 4.500 empleos –el 23% de la plantilla– y la suspensión de inversiones de 246 millones de dólares.

 

La industria mexicana pide al Gobierno que imponga aranceles especiales a empresas asiáticas –como lo hace EE UU o la Unión Europea– que exportan el metal en condiciones con las que les es imposible competir. La caída del precio del acero por la apabullante oferta china subvencionada lleva tiempo siendo un foco de preocupación dentro de la OCDE.

 

“Su acero es producido por empresas que operan en una economía de no mercado. Al ser subsidiadas les permite operar en condiciones que serían económicamente insustentables para cualquier empresa privada. La importación indiscriminada de estos productos con precios en condiciones de dumping está poniendo en riesgo la existencia de las empresas y miles de empleos de América Latina”, reza un reciente informe de Alacero.

 

Fuente: El País
 

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