Construcción Inteligente/ Fotografía: 123RF

Ecuador construcción inteligente aún en desarrollo

Construcción Inteligente/ Fotografía: 123RF

La eficiencia productiva es quizá la columna más débil que ha levantado la construcción. McKinsey Global Institute señala que durante los últimos 20 años la productividad de la construcción creció apenas en 1 %, mientras la manufactura creció su valor añadido en 3.6 % y la economía mundial lo hizo 2.8 %.

En palabras de Wladimir Castro, docente de la Facultad de Arquitectura de la UDLA, la competitividad, exigencias de los usuarios, condiciones ambientales y económicas hacen obligatorio y urgente transformar la construcción en un proceso industrial eficiente e inteligente.

En Ecuador los primeros pasos se dan. Por ejemplo, Semaica ha incorporado, en fase de estudios, el uso de drones para levantamientos topográficos, lo cual les brinda información muy precisa de los predios a construir.

En la fase de diseño aplican value engineering (metodología que resuelve problemas, identifica y elimina costos inútiles de un producto) para analizar con los clientes varios panoramas del proyecto en software y realizar los cambios pertinentes antes de cimentar. Ahora, Semaica experimenta con el uso de realidad aumentada para visualizar proyectos e interactuar en los espacios de manera casi real.

En sus obras, Álvarez Bravo Constructores usa plataformas tecnológicas abiertas que integran todos los equipos de un edificio inteligente, tales como: riego de jardineras de acuerdo a la humedad de la tierra, iluminación ajustada a la hora y luminosidad requerida. En seguridad instalan cámaras inteligentes, alarmas de incendios integradas y programables, sensores y alarmas para nivel freático, entre otros.

Estas iniciativas son valiosas, sin embargo, la construcción no está modulada, falta prefabricación para lograr elementos constructivos capaces de usarse a plenitud con aplicaciones digitales. En temas de edificios de gran altura y ecoeficientes, los costos son muy altos y las autoridades no promueven incentivos para su construcción como en otros países.

El cambio exige ser absoluto y que los actores involucrados transformen decididamente su mentalidad para alinearse a las tendencias de construcción. Esta nueva realidad exige mayores capacidades técnicas y tecnológicas. La formación profesional, la especialización y la experiencia práctica en proyectos es vital. Al término del día, los resultados son claros: en mediano y largo plazo mejora un 20% de eficiencia en uso de recursos y hasta un 60% en productividad.

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