Diseño y materiales: sinergia clave para la sismorresistencia

 

El terremoto del 16 de abril ha generado un amplio debate nacional sobre las formas constructivas y la calidad de los materiales usados en las edificaciones. Algunos expertos han asegurado que una de las razones por las cuales ciudades como Pedernales, Jama y Canoa quedaron devastadas fue por los materiales, pues no contaban con las especificaciones necesarias para una actividad constructiva eficiente. Incluso el Presidente de la República, Rafael Correa, pidió que se investigue las estructuras colapsadas y que, de ser el caso, se sancione a las autoridades y constructores que no cumplieron con las normativas.

 

No obstante, es necesario señalar que la eficiencia de una obra de ingeniería durante un movimiento telúrico no solo depende de los materiales, sino también del diseño estructural.

 

Joan Proaño, gerente general de la constructora Proaño|Proaño, comenta que los ingenieros deben especificar en los planos el tipo de materiales qué usarán. “Si se requiere hormigón de 210 Kg/cm2, es indispensable utilizar este tipo. Sin embargo, eso no quiere decir que uno de menor resistencia sea de una calidad inferior; simplemente no es apto para esa estructura en particular. Por ejemplo, el hormigón de 180 Kg/cm2 se usa para construir veredas, pero no es calificado para elementos estructurales como columnas“.

 

Si en la fabricación informal el hormigón u otros materiales se mezclan con elementos como arena de mar o piedra bola, no van a tener la resistencia suficiente para soportar un movimiento telúrico, según el experto.

 

Cada Municipio tiene sus propios procedimientos para garantizar que las edificaciones cumplan con las normativas vigentes en cuanto a diseño estructural y calidad de los materiales. No obstante, las construcciones informales no son desarrolladas con planos. Esto significa que fueron construidas sin la supervisión y aprobación de expertos y, en consecuencia, tienen altas probabilidades de colapsar y cobrar vidas humanas si se presentara algún fenómeno natural.

 

El ingeniero estructural debe dar especificaciones para que la construcción sea sismorresistente. En los planos se precisa detalles como que el ancho de las columnas sean de 30cm x 30cm, varillas de 14 pulgadas, y estribos de 8cm cada 10cm, por ejemplo. Ese es el diseño propuesto para que una estructura determinada resista un movimiento telúrico sin poner en riesgo la vida de las personas. Sin embargo, si no existe el respaldo de planos y no se sigue las indicaciones constructivas de los expertos, por más eficiente que sea el material, la estructura va a derrumbarse en un sismo de proporción.

 

No todas las edificaciones que se destruyeron durante el sismo del 16A incumplían la norma. Hay que considerar qué ley regía en el momento en que fueron levantadas. El terremoto de Bahía de Caráquez de 1998 fue el motivo para la creación del Código Ecuatoriano de la Construcción, en el 2000.

 

Todas las edificaciones construidas antes, apenas incorporaban estructuras sismorresistentes, debido a que la norma no contemplaba aspectos estrictos en esta temática. Posteriormente, se expidió la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC) en el 2011 cuya última actualización fue en el 2015. La NEC define un reglamento sobre sismorresistencia, con el objetivo de hacer obras de ingeniería fuertes y seguras.

 

El tipo de suelo es otra variable a considerar. En Quito, cuando una construcción tiene más de tres pisos, es necesario hacer un estudio previo de suelo. Proaño cuenta que este análisis es un insumo fundamental para que el ingeniero estructural haga los cálculos y la simulación electrónica de sismos. “Aún así, si un movimiento telúrico tiene una aceleración mayor a la que exige la norma, la estructura se va a ver afectada“.

 

Finalmente, no hay que confundir el término sismorresistente con antisísmico. Las construcciones sismorresistentes están hechas con el fin de precautelar la vida humana. Si se presenta un movimiento y las personas dentro del edificio pueden salir y salvar sus vidas, aunque la edificación se desplome, la estructura cumplió con su función primordial.

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