Desayunos urbanos multi ´stakeholders´

 

Nueva Agenda Urbana y género

 

Colaboración: Dra. Moni Pizani. Naciones Unidas

 

Las conferencias mundiales son espacios trascendentales para las comunidades. Son momentos en los que se trazan los horizontes de desarrollo y se plantean, en un escenario global, las necesidades y las aspiraciones que tenemos como colectivos. Desde el sistema de las Naciones Unidas las entendemos como diálogos, donde el mayor número de voces son escuchadas por el bien común.

 

El proceso para llegar a HABITAT III ha sido particularmente abierto, y a su alrededor se ha logrado generar espacios para que diferentes actores planteen, desde sus diversos puntos de vista, los temas que no pueden faltar en la Nueva Agenda Urbana. La construcción de ciudades inclusivas y sostenibles requiere de la participación de todas las personas, pues se trata del ejercicio de un derecho humano fundamental.

 

Desde ONU Mujeres impulsamos la incorporación de la perspectiva de género en todos los espacios de la vida, tanto en la esfera de lo público como en la vida privada; desde la construcción de políticas públicas hasta la vivencia y la aplicación diaria de estas.

 

Un poco más de la mitad de la población mundial somos mujeres; sin embargo, muchas decisiones se toman sin pensar en las implicaciones que estas tienen para nosotras. Todavía no formamos parte de las conversaciones de forma democrática e igualitaria. Por eso, en la Nueva Agenda Urbana incorpora nuestras visiones, experiencias y demandas.

 

Históricamente hemos sido excluidas de los procesos de planificación urbana, lo que contribuye a existencia de brechas de género que se pueden evidenciar en: violencia contra mujeres en espacios públicos y privados, mantenimiento de la feminización de la pobreza, trabajo remunerado sin valoración social ni política, control limitado sobre activos, participación desigual en la toma de decisiones, mayor carga de trabajo, barreras para acceder a la educación, empleo y a la propiedad, entre otras.

 

Como consecuencia de esta brecha, las mujeres en su diversidad se benefician menos que los hombres del proceso de urbanización. Esta exclusión impide que los asentamientos humanos gocen del talento, conocimiento, visión y experiencia de la mitad de la población.

 

Una Nueva Agenda Urbana debe construirse sobre la base de la igualdad y la imperante necesidad de que todas las personas podamos ejercer nuestros derechos humanos sin diferencia, que tengamos las mismas oportunidades de ser partícipes de una nueva visión del desarrollo urbano, para garantizar la sostenibilidad de las ciudades, la democracia y justicia.

 

 

No Comments

Post A Comment