Desafíos y oportunidades de la construcción en tiempos de Covid-19

La construcción y el desarrollo de infraestructura ha sido una herramienta utilizada, muchas veces en época de crisis, para dinamizar el crecimiento económico. Esto se debe a la alta transversalidad que tiene la construcción con otros sectores de la economía y la sociedad.

Por: Miguel Andrés Guerra, Phd, Profesor De Ingeniería Civil Y Arquitectura, Universidad San Francisco De Quito

Esta transversalidad se refleja en la diversidad de actores que intervienen en el proceso constructivo, cada grupo de actores con habilidades, economías y sectores geográficos diversos. Sin embargo, esta fortaleza de la construcción se convierte en una vulnerabilidad ante la amenaza del Covid-19, ya que este virus se propaga con mayor facilidad en redes amplias de interacción humana.

➤ Ver también: Construcción, antes, durante y después del Covid-19

Lo que pone al sector de la construcción en un difícil dilema. Por este motivo, es imperante desarrollar procedimientos y estándares de seguridad que permitan retomar las actividades en los sitios de construcción y, al mismo tiempo, proteger a sus actores.

La realidad de la construcción en nuestro país tiene varios riesgos en relación con el Covid-19 que deben considerarse al momento de diseñar planes de retorno laboral. A más de bajas condiciones de higiene en las construcciones como el tener agua no potable o entubada, baños portátiles poco limpios, poca disponibilidad de jabón o desinfectantes para manos, la construcción presenta vulnerabilidades debido a la naturaleza de su actividad.

Como ejemplos se puede mencionar que:

  • Los trabajadores de la construcción provienen de zonas geográficas diversas y lejanas, que implica viajes largos en buses o transportes compartidos.
  • Las bodegas, cuartos y oficinas de obra son espacios pequeños que generalmente se comparten.
  • Las tareas colaborativas de cuadrillas en las que hay contacto y poca distancia.
  • Las tareas físicas que incentivan a tocarse el rostro como limpiarse el sudor o el polvo en la obra.

Ante esto, las agencias oficiales de Europa y Norte América (como la ISHCCO, OH&S, OSHA y CPWR) todavía no han determinado políticas fijas para un retorno seguro a las actividades de la construcción, sino más bien guías iniciales, que están basadas en políticas existentes relacionadas a prevención del SARS-CORS.

 

En general estás guías se enfocan en mantener los sitios de trabajo limpios, mantener siempre una distancia social, evitar congregaciones, monitoreo constante de síntomas en trabajadores, entre otros.

 

Por otro lado, países con altos niveles de conectividad como Singapur o Corea del Sur, que han mantenido las actividades de construcción, tienen medidas adicionales como realizar pruebas masivas, rastrear el movimiento e interacción de individuos sospechosos de contagio e imponer aislamiento estricto de contagiados.

En Ecuador no debemos perder la brújula y poner a los trabajadores en la dura decisión entre su trabajo y su salud. Por este motivo, el punto de partida en el Ecuador debe ser mirar experiencias exitosas en otros lugares y, en conjunto con la empresa privada, sector público, gremios y universidades, adaptarlas a nuestra realidad. Este proceso debe estar en constante evolución por lo que la información, indicadores y objetivos de los planes piloto deben ser de acceso público, así como los resultados que se obtengan con el pasar de los días y semanas, independientemente si los resultados son alentadores o no.

Por este motivo, las propuestas piloto deben tener requisitos y protocolos claros de manera que sean viables para las empresas constructoras que realmente quieran retomar la actividad de forma segura, y que no resulte que los planes piloto fueron una excusa para ceder a las presiones de las grandes constructoras.

 

La pandemia de Covid-19 está cambiando el mundo como lo conocemos, pero eso también significa que podemos encontrar oportunidades para mejorar lo que considerábamos que era lo “normal”.

 

En el sector de la construcción, la realidad actual nos presenta una oportunidad única de generalizar la adopción de políticas de seguridad laboral, adaptar mayor conectividad y automatización en procesos de diseño y construcción, y por qué no, utilizar estos avances como plataforma para dar pasos importantes en el camino hacia la ciudad inteligente y sostenible, a la que inevitablemente el mundo nos lleva. Finalmente, presento dejo un resumen de las guías de seguridad laborar para la construcción emitidas por las agencias internacionales previamente mencionadas.

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