Daule Vinces, el proyecto de riego más grande de Ecuador cuenta con ingeniería inédita

 

Los tiempos duros por la sequía en época de verano quedarán en el pasado para miles de agricultores de la zona rural de once cantones de las provincias de Guayas y Los Ríos, donde la producción de arroz y la cría de ganado es su principal fuente de ingresos. En medio de la campiña costera se abre paso la monumental obra del proyecto trasvase Daule-Vinces, que permitirá abastecer de agua para riego y controlar las crecidas en época de invierno en un área de 180.00 hectáreas.

 

Es un proyecto que se planificó construir hace unas cuatro décadas, para acabar con los problemas que padecían los campesinos de esta zona, una de las principales productoras de arroz de Ecuador; sin embargo, nunca se lo ejecutó.

 

La obra, considerada la más grande que se construye actualmente en Latinoamérica y que estuvo a cargo de la constructora Norberto Odebrecht, está prácticamente terminada, solo se pulen pequeños detalles y se prevé inaugurarlaeste mismo año.

 

A mediados de noviembre el secretario del Agua, Carlos Bernal, y técnicos de la Empresa Pública del Agua recorrieron los componentes de este gigante proyecto hídrico para observar su funcionamiento, previo a su inauguración.

 

Ingeniería inédita

 

Uno de los principales componentes con el que cuenta el megaproyecto son las denominadas presas inflables, una técnica de ingeniería inédita en Ecuador y en Sudamérica (ver Ekos 259). Estas son unas compuertas, que permanecen recostadas durante la época de lluvia para permitir normalmente el flujo del líquido, pero cuando las lluvias escasean y baja el nivel del río se activan las presas para mantener un nivel adecuado del río y se distribuya a los canales naturales y artificiales por donde están los sembríos.

 

Las presas de acero se levantan mediante un mecanismo que infla unas boyas, que están debajo de las compuertas de acero, explicó Bernal.

 

En total son seis presas inflables ubicadas estratégicamente en los ríos Mastrantal, Vernaza, Pula, Junquillo, Puebloviejo y Nuevo.

 

La obra principal de cierre se encuentra en el sector Salamina, en el cantón Balzar (norte de la provincia del Guayas). Allí se encuentran nueve compuertas, que permiten regular y almacenar aguas arriba el cauce del río Daule y mediante un canal artificial, de 55 kilómetros, distribuir el agua a las diferentes vertientes y, a su vez, controlarla a través de otras 120 obras hidráulicas, entre ellas las presas inflables.

 

“Este es el proyecto de regulación hídrica más grande que se ha desarrollado en la historia del país y que se construye actualmente en Latinoamérica”, enfatizó el secretario del Agua, al indicar que se han invertido un total USD 270 millones de en este complejo de riego.

 

Con este megaproyecto se aspira a triplicar la producción agrícola anual de las 180.000 hectáreas, bajo la influencia del proyecto, y mejorar la economía de 150.000 personas, beneficiarias directas.

 

El presidente Rafael Correa explicó que por cada dólar invertido en los proyectos hídricos el país ahorrará un promedio de USD 9. Bernal también resaltó que este megaproyecto reducirá recursos porque se diseñó, de tal manera, que se emplea la fuerza de la gravedad para distribuir el agua de riego.

 

También valoró el sistema interconectado que tiene todo el proyecto porque desde la presa mayor de Salamina se enviarán señales que mantendrán regulados todos los componentes del complejo hídrico.

 

El Ecuador ha invertido también en otros cinco proyectos hídricos, cuatro de ellos que funcionarán para el control de inundaciones como son Multipropósito Chone (Manabí), Bulubulu (Guayas), Naranjal (Guayas) y Cañar (Guayas y Cañar) y el trasvase de riego Chongón-San Vicente (Santa Elena).

 

Los proyectos Bulubulu y Chongón ya fueron inaugurados en este año y de acuerdo con el cronograma establecido por la Secretaría del Agua, los otros megaproyectos entrarán a operarán hasta fines de este año.

 

Con esto se ayudará a miles de pequeños agricultores que sufrían de abundancia de agua que destrozaba sus cultivos en las épocas de lluvia y de agobiante sequía que arruinaba sus cultivos y su ganado en las épocas de verano.

 

Fuente: Agencia Andes

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