Hormigón celular/ Fuente fotografía: Plataforma Arquitectura

Cualidades y ventajas del hormigón celular

Hormigón celular/ Fuente fotografía: Plataforma Arquitectura

El hormigón celular curado en autoclave (HCCA) es un material destinado a la obra gruesa. Su color blanco se obtiene por medio de la mezcla dosificada de arena de sílice, cemento y cal, mixtura a la que se agrega agua y un agente expansor con base de aluminio. Este material constructivo se caracteriza por ser poroso, de poco peso y altamente aislante, propiedad que lo convierte en un climatizador natural y aislante acústico. 

Desde su invención en la década de 1920, el hormigón celular comenzó a utilizarse de forma masiva en Europa,  expandiéndose luego a otras partes del mundo como Japón, Rusia y Estados Unidos; sin embargo, los países que más lo utilizan son los de Europa del Norte. 

En lo particular, el hormigón celular es ideal para contrapisos, carpetas, rellenos e inyecciones; además, este material es utilizable en muros portantes, tabiques divisorios, dinteles y cubiertas. Se recomienda su uso en el mercado residencial (casas unifamiliares y colectivos), equipamientos (escuelas, residencias de tercera edad, hotelería) y la construcción de edificios públicos.

Entre las múltiples propiedades de este material, destaca su capacidad de hidro-regulación, cualidad que evita riesgos de humedad, condensación y aparición de hongos. Además, su clasificación de material mineral clase A1, lo dota de resistencia al fuego. 

En general, el proceso de fabricación de este insumo lo convierte en un material sostenible, pues utiliza componentes que no contienen sustancias tóxicas ni producen polución. Los hogares que utilizan hormigón celular consumen una mínima cantidad de energía para controlar su temperatura, hecho que produce hasta un 50% de ahorro energético.

Fuente: EcuRed

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