COPENHILL de planta incineradora a atracción arquitectónica y deportiva

Una infraestructura de 41.000 m2 en la capital de Dinamarca, donde se transforman desechos en energía, se ha convertido en referente de arquitectura sostenible e innovadora. Se trata de la Planta de Tratamiento Amager, un proyecto ejecutado por el estudio de arquitectura Bjarke Ingels Group (BIG), que integra modernas tecnologías para el tratamiento de residuos y producción de energía, y sustituye una planta adyacente de conversión de desechos que tenía 50 años de antigüedad.

Pero además de la función que cumple la planta, Copenhill también es un espacio que convoca a numerosos visitantes por una particularidad en su estructura: un parque inclinado de 10.000 m² localizado en la terraza, destinado para la práctica de esquí, caminata y otros deportes o actividades recreativas.

Esta área verde de la Planta Amager tiene un microclima propio de un parque de 85 m de altura. Su paisaje biodiverso, absorbe calor, elimina partículas de aire y minimiza la escorrentía de aguas pluviales. La topografía depende también de la presencia de los pozos de ventilación y tomas de aire.

Aunque el parque se extiende hasta la planta baja, también existe un ascensor adyacente a la chimenea que permite llegar directo a la zona más elevada. Es un elevador con una pared de vidrio orientada hacia el interior de la planta, para que los visitantes puedan ver el funcionamiento interno de la planta.

 

DISEÑO CON ARQUITECTURA INNOVADORA

 

Al interior del edificio existen 10 pisos utilizados por la sección administrativa de la planta, donde también está un centro educativo que funciona en un área de 600m2,

destinado para conferencias de sostenibilidad, talleres y visitas académicas. Afuera, su llamativa fachada está compuesta por bloques de aluminio de 1,2 m de alto y 3,3 m de ancho, apilados como gigantescos ladrillos superpuestos entre sí.

Las ventanas acristaladas de la mitad del edificio permiten que la luz del día llegue a las profundidades de la instalación, mientras que las grandes aberturas en la fachada sur iluminan las estaciones de trabajo en los pisos administrativos. Por otra parte, en la fachada vertical más larga hay un muro de escalada de 85 m, que le convierte en la pared artificial más alta del mundo para ese deporte.

Esta área verde de la Planta Amager tiene un microclima propio de un parque de 85 m de altura. Su paisaje biodiverso, absorbe calor, elimina partículas de aire y minimiza la escorrentía de aguas pluviales. La topografía depende también de la presencia de los pozos de ventilación y tomas de aire.

Aunque el parque se extiende hasta la planta baja, también existe un ascensor adyacente a la chimenea que permite llegar directo a la zona más elevada. Es un elevador con una pared de vidrio orientada hacia el interior de la planta, para que los visitantes puedan ver el funcionamiento interno de la planta.

 

DISEÑO CON ARQUITECTURA INNOVADORA

 

Al interior del edificio existen 10 pisos utilizados por la sección administrativa de la planta, donde también está un centro educativo que funciona en un área de 600m2,

destinado para conferencias de sostenibilidad, talleres y visitas académicas. Afuera, su llamativa fachada está compuesta por bloques de aluminio de 1,2 m de alto y 3,3 m de ancho, apilados como gigantescos ladrillos superpuestos entre sí.

Las ventanas acristaladas de la mitad del edificio permiten que la luz del día llegue a las profundidades de la instalación, mientras que las grandes aberturas en la fachada sur iluminan las estaciones de trabajo en los pisos administrativos. Por otra parte, en la fachada vertical más larga hay un muro de escalada de 85 m, que le convierte en la pared artificial más alta del mundo para ese deporte.

Fuente: Bjarke Ingels Group / Ovacen / FOTO: plataformaarquitectura

No Comments

Post A Comment