¿Cómo la arquitectura indígena de madera en América del Norte enfatiza la resiliencia?

La creciente popularidad de los productos de madera en masa en Canadá y Estados Unidos ha llevado a un redescubrimiento de las prácticas de construcción ancestrales entre los arquitectos. 

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Para Brian Porter, director de Two Row Architect en Ohsweken, Ontario, la madera maciza obliga a los arquitectos a reaprender el arte de aprovechar al máximo los materiales naturales. “La mayoría de las casas comunales están hechas de, como máximo, postes de madera de cuatro o seis pulgadas de diámetro que se doblan para formar arcos estructurales” explica Porter. Al postensar los apoyos, estos antiguos constructores modificaron el material para aprovechar al máximo su resistencia inherente.

Douglas Cardinal, un anciano estadista entre los arquitectos indígenas, lamenta la tala de bosques y critica el guión de construcción empobrecido del siglo XX que se desarrolla en las comunidades indígenas. “Hay suburbios que están llenos de casas construidas con palos y paneles de yeso, que realmente están expulsando energía de sus paredes y ventanas” comenta Cardinal. “Los verdaderos arquitectos de nuestras viviendas no son arquitectos, son desarrolladores que están tratando de hacer las cosas tan baratas y desagradables como sea posible”.

Este arquitecto ha encontrado que la madera en masa es útil en numerosos proyectos, en particular en la aldea de Oujé-Bougoumou Cree Nation, al sureste de James Bay, en el norte de Quebec, que ganó el premio “We the Peoples” de las Naciones Unidas, el premio Habitat II: Best Practices y el Canada Mortgage y Premio Vivienda.

Un regreso a los materiales naturales, sostiene Cardinal, mejora la durabilidad, la resistencia al moho y al fuego, la estética y la eficiencia energética. Este aspecto performativo del saber hacer de la construcción indígena merece el mismo nivel de apreciación que se le da a sus aspectos culturales, argumenta Harriet Burdett-Moulton, exarquitecto senior de Stantec y fundador de la primera firma de arquitectura del Ártico oriental. El experto recuerda que las regiones árticas son duras con los materiales, que deben enviarse desde fuentes lejanas, a menudo solo una vez al año. Si algo se rompe o se deforma en el camino no se reemplaza y, los materiales más resistentes a los daños, principalmente el acero y el concreto, son pesados ​​y, por lo tanto, su envío es prohibitivo. Además, las bajas temperaturas dificultan el trabajo con el concreto.

La madera, por otro lado, es renovable, fácil de trabajar y adaptable, al igual que CLT, que, según ha observado Harriet Burdett-Moulton, maneja las condiciones de baja humedad mejor que la madera sin tratar.  Además, señala que la escasez de viviendas de las comunidades indígenas se podría remediar con el uso de la madera. Sin embargo, hay muchos obstáculos que frenan su crecimiento. Los conceptos erróneos sobre la resistencia al fuego, por ejemplo, no se eliminan fácilmente. Las organizaciones comerciales son fundamentales para deshacerse de esas actitudes; entre estos, el Mass Timber Institute (MTI), con sede en Toronto, ha sido el más activo en la educación de los profesionales de la AEC sobre el impacto ambiental y económico de la madera.

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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