¿Cómo aprovechar el espacio bajo la cama?

Durante los últimos años, hemos explorado distintas formas de aprovechar espacios pequeños en la arquitectura residencial.
Desde muebles eficientes y cocinas con sistemas transformables hasta ideas para adecuar electrodomésticos esenciales, los arquitectos hemos comenzado a buscar soluciones efectivas para mejorar la calidad de vida de las personas en escasos metros cuadrados.


Imagen tomada de Plataforma Arquitectura

La cama, como un elemento indispensable, puede utilizarse en favor de estos conceptos. Sus funciones pueden cumplirse sin necesidad de perder espacio valioso y la experiencia del dormitorio puede enriquecerse si se piensa con cuidado. ¿Cómo reinventar y aprovechar las oportunidades de la cama tradicional?

Adherir almacenaje en camas existentes o elegir opciones prediseñadas
En el mercado podemos encontrar camas con almacenamientos integrados, sin embargo, si las camas ya existen o serán adquiridas por el usuario -y cuentan con espacio libre bajo ellas- es posible diseñar y adjuntarles muebles personalizados.
Lo más importante en este proceso es medir con precisión, no solo el espacio total con el que contamos (área y altura), sino también la dimensión de los objetos que pensamos almacenar. Una cajonera efectiva podría tener entre 50 y 60 cm de fondo, y una altura mínima cercana a los 20 cm. En camas más altas, es posible agregar dos o más cajoneras, unas sobre otras, o jugar con distintos tamaños, materialidades y colores, especialmente si son visibles.

Imagen tomada de Plataforma Arquitectura


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En el caso de las cajoneras móviles, se pueden utilizar ruedas pivotantes o sistemas de desplazamiento con correderas. También, se pueden crear soluciones más livianas y sencillas. Por ejemplo, una rejilla metálica con ruedas para guardar libros, revistas o zapatos.
El proceso de subdivisión del espacio disponible, bajo la estructura, es especialmente importante en camas de dos plazas o más, ya que los cajones muy profundos podrían requerir de demasiado espacio lateral al abrirse, obstruyendo la circulación o dificultando su uso. Además, se debe tener cuidado de que el almacenamiento inferior no interfiera con el manejo de sábanas y mantas a la hora de ‘hacer la cama’.

Imagen tomada de Plataforma Arquitectura


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Aunque en proyectos nuevos este proceso puede realizarse utilizando software de diseño o modelación, en el caso de las remodelaciones es posible testear la subdivisión del área in situ, pegando cinta adhesiva sobre el piso, por ejemplo, y considerando el tamaño real de los objetos.

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Sin embargo, no solo es posible diseñar muebles que se desplacen horizontalmente bajo la cama. Si se quieren almacenar objetos de uso poco frecuente, el espacio inferior puede convertirse en una especie de “baúl” secreto, con una “tapa” que se abre en un cierto ángulo al quitar el colchón, funcionando a la vez como soporte. Por supuesto, se pueden mezclar cajones, estantes y baúles, configurando el espacio según los requerimientos específicos del usuario.

Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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