¿Cómo aplicar la biomimética en la arquitectura sostenible?

Los edificios son uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, contienen una infinidad de sustancias tóxicas que pueden afectar la salud. ¿Cómo mitigar estos problemas?

Eric Corey Freed, director de sostenibilidad de CannonDesign, explica que a medida que la crisis climática se acentúa, lo más importante es construir edificios de impacto cero, bonitos y saludables para todos. Incorporar la biomimética (diseñar imitando a la naturaleza) y el diseño biofílico (integrar la naturaleza en el diseño) es vital para lograrlo.

➤ Ver también: ¿Cómo lograr obras que sean sostenibles?

Presentamos tres formas para convertir este concepto en realidad:

Integrar la naturaleza en cada proyecto: para sacar ideas, los arquitectos deben dar un paseo por la naturaleza, pensar en las formas e incorporarlas en un edificio: modelar columnas a partir de árboles o usar motivos botánicos en tejidos y revestimientos de paredes.

Convertirse en impulsor de la biomimética: entender la manera en que la naturaleza resuelve los problemas, puede impulsar la construcción de edificios que funcionen en armonía con el entorno. Durante millones de años, la naturaleza ha ido mejorando a los seres vivos para ayudarlos a desenvolverse en su entorno. Los huesos del cuerpo humano son cuatro veces más resistentes que el hormigón (con la mitad del peso) y la seda de araña es cinco veces más resistente que el acero y no genera emisiones contaminantes.

Buscar materiales de base biológica: los fabricantes han aumentado la producción de artículos no tóxicos y ecológicos. Los diseñadores pueden utilizar productos de origen natural, como aislamiento de soja y cáñamo, junto con otras opciones más conocidas, como la madera contralaminada o CLT.

Los materiales de origen biológico pueden diseñarse para satisfacer necesidades específicas y producirse en forma de cultivos, en lugar de fabricarse mediante procesos industriales con un alto consumo de energía. Además, es posible manipular su ADN para crear productos con propiedades especiales como: absorber dióxido de carbono o guardar energía.

Texto original tomado de: Inmobiliare

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