Ciudades post Covid-19: transformación del diseño urbano

El miedo a las multitudes, la distancia social, el teletrabajo, la prohibición de alejarse a más de un kilómetro de la vivienda, la pandemia del Covid-19 y el confinamiento han cambiado la forma de relacionarse con la ciudad y, por ende, su diseño.

Las primeras modificaciones han sido rápidas y circunstanciales como las restricciones de paso, las mamparas en los supermercados, las marcas en el suelo o los balcones reconvertidos en centros de actividad social.

Pero muchos de estos cambios, que van desde los materiales de construcción hasta la movilidad urbana, están asentando las bases permanentes de las ciudades post coronavirus.

Las epidemias y las ciudades

Las enfermedades y los avances en el diseño de las ciudades han ido históricamente de la mano. A inicios del siglo XX, los arquitectos tomaron más ideas de médicos y enfermeras que de la teoría de la arquitectura, en particular se inspiraron en el diseño de los sanatorios para tuberculosos.

Las primeras leyes urbanísticas nacieron en el siglo XIX durante la Revolución Industrial para controlar las enfermedades infecciosas. Se implantaron para aumentar el tamaño de las viviendas, como que hubiera ventilación o que llegara la luz del sol, fueron gracias al miedo a la pandemia, a la tuberculosis y a otras enfermedades similares, dice Carlos F. Lahoz, profesor de urbanismo de la CEU San Pablo de Madrid.

El sociólogo estadounidense Richard Sennet escribió que este poder transformador reside en que las epidemias afligen tanto a ricos como a pobres en las ciudades.

La apuesta por la bicicleta

“El temor de todos los que pensamos y trabajamos en urbanismo de que las ciudades post pandemia vuelvan a abrazar al vehículo privado”, escribe el urbanista José Manuel Guzmán en la plataforma especializada Transecto.

Una de las principales intervenciones higiénicas a corto plazo a raíz del coronavirus será inevitablemente el auge del transporte privado ante la aversión a los transportes públicos, coincide Carlos F. Lahoz, pero no cree que esto necesariamente tenga que significar un aumento en el uso del coche. “La bicicleta es la alternativa más barata y efectiva, para habilitar vías ciclables, no necesitas cambiar la morfología de la ciudad”.

Los vehículos privados ocupan un espacio que se va a necesitar para ampliar las aceras del centro de las ciudades. En medio de la pandemia, es difícil imaginar la masificación a la que estaban habituados algunos lugares. Lahoz prevé que el uso de la bicicleta se consolidará.

Precisamente, la ciudad italiana de Milán ha anunciado que entre los planes para superar la emergencia del coronavirus se encuentra la habilitación progresiva de 35 nuevos kilómetros de pista ciclable entre mayo y septiembre.

Las ciudades francesas también apuestan por la bicicleta. El Gobierno francés ha destinado 20 millones de euros para fomentar el uso de este medio en París, Lyon, Lille o Montpellier.

Fuente: Euronews

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