Certificaciones, garantía de calidad

 

Para diseñar y planificar un proyecto se trabaja bajo la ordenanza municipal. Como reconocimiento al cumplimiento de estos requisitos se obtiene la certificación, documento que asegura al proyecto a nivel técnico y que lo habilita para su construcción y comercialización. Diana Samaniego, miembro del directorio de la Cámara de la Industria de la Construcción, explica la complejidad de este proceso.

 

La institución que regula las certificaciones es la Entidad Colaboradora, creada por el Municipio con el apoyo del Colegio de Arquitectos. Este organismo revisa el trabajo arquitectónico y el de ingenierías. Asimismo, dependiendo de la clasificación del proyecto, se extiende un permiso medioambiental. La rama arquitectónica se presenta en la fase de anteproyecto para su revisión (opcional) y el proyecto definitivo en planos, el cual es certificado por la Entidad Colaboradora.

 

Al ser una evaluación de libre interpretación, Samaniego sugiere estudiar previamente las ordenanzas para justificarlas en el diseño. "No es fácil traducir lo que tenemos en mente al papel", dice Diana. En algunos casos, es recomendable agregar anexos explicativos.

 

A continuación se evalúan las ingenierías, que están divididas en estructural, eléctrica, hidrosanitaria y el control de incendios. Cada una de ellas es analizada por técnicos especializados y sus principales actores son ingenieros estructurales, eléctricos, mecánicos y el Cuerpo de Bomberos.

 

Las certificaciones ambientales, recientemente implementadas en la normativa, se dan desde dos instancias: el Ministerio y Secretaría del Ambiente. Ambas instituciones entregan la certificación tras el estudio de impacto ambiental de la obra. Los elementos que se toman en cuenta son la ubicación de la construcción -barrio residencial o comercial-, su zonificación -dentro o fuera de la ciudad- y el tipo de edificación. 

 

Con el decreto 661, se analiza la Normativa Ecuatoriana de la Construcción (NEC), como instrumento técnico que garantiza una planificación con altos estándares de seguridad, cuidado del medioambiente y sostenibilidad en el tiempo. Actualmente, se revisa la utilización de energías renovables como un recurso constructivo verde.

 

Tras evaluar la factibilidad del proyecto y obtener las aprobaciones necesarias, el constructor puede arrancar con la obra. Sin embargo, hoy en día, la demora del proceso puede involucrar importantes costos y hasta desfinanciar el proyecto, asegura Diana Samaniego. Rodolfo Rendón, presidente del Consejo de Edificación Sustentable explica que, además de las certificaciones obligatorias que se exigen en el país, existen las de tipo internacional como la Leed o Bream.

 

Estas certificaciones nacieron hace aproximadamente 20 años, cuando científicos de Estados Unidos y Europa vieron que la construcción sustentable aportaba entre un 32% y 38% al cambio climático del mundo. A partir de esto, se encontraron métodos constructivos amigables con el medioambiente. EE.UU fue el primer país en hacer regulaciones.

 

El US Green Building Council, ONG responsable en desarrollar los mecanismos de certificación para edificaciones sustentables, determinó el uso de agua, energía, materiales de construcción e innovaciones constructivas como los cinco ejes de estudio.

 

Dependiendo de cómo está concebida la edificación, se acumulan puntos y, de acuerdo al resultado, se obtienen diferentes certificaciones: oro, plata o platino en Leed; o A, B o C en Bream. El Consejo de Edificación Sustentable se ha responsabilizado en capacitar a jóvenes profesionales en estas prácticas, difundir esta tendencia arquitectónica y promover la construcción verde en todo el país.  

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