Cerraduras inteligentes: ¿Cuál es la mejor opción?

Para asegurar diversos factores que mejoran la habitabilidad de un espacio, se debe escoger el herraje correcto, el mismo que incluye bisagras, cierrapuertas, mirillas, sellos y por supuesto la cerradura.

Hoy, es muy común hablar de cerraduras inteligentes, estas son cerraduras que proveen información incluso de la puerta. Es decir, se amplía la conectividad a Internet en los dispositivos físicos, que permiten recopilar datos importantes y aprender más sobre cómo beneficiar a los usuarios y generar valor en los edificios.

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Las cerraduras han evolucionado de acuerdo a la interacción del ser humano con su entorno. Si la seguridad es un tema importante en la sociedad, estas se deben convertir en un punto esencial de las especificaciones de diseño, tanto como la puerta. Además, es difícil especificar el uso de una cerradura: no es lo mismo una cerradura residencial, que una para uso institucional (uso intenso y puede estar expuesta a vandalismo o manipulación inadecuada).

La cerradura debe proveer seguridad física, pero también permitir una salida rápida y efectiva. Esta es una característica que tiene validez tanto en construcciones residenciales como institucionales. La estética también es importante. Nadie quiere una cerradura segura que se vea mal en una puerta de madera fina. En este sentido, muchas cerraduras inteligentes están ofreciendo acabados más diversos y formas más elegantes. Otros beneficios pueden ser:

Conectividad: el Internet de las Cosas (IoT) es una clara tendencia. Por ejemplo, hay protocolos de comunicación que permiten integrar la cerradura a un ecosistema de automatización residencial o a un sistema de control de acceso a nivel institucional.

Operatividad: la facilidad que brinda una cerradura que no usa llaves está tomando interés día a día. El teléfono móvil es parte de la cotidianidad y se ha convertido en el principal medio para manejarla. Igualmente, es posible utilizar códigos, tarjetas, tokens o medallones, huella digital y hasta con la voz.

Accesibilidad: las cerraduras inteligentes ofrecen al usuario la facilidad de que su ingreso sea más práctico. También es posible enviar “llaves virtuales” y aperturas remotas.

Facilidad de instalación: un claro beneficio es que el costo de instalación es mucho menor porque se evita obra civil, así como el entubado y cableado para llevar datos y energía a cada puerta. Igualmente, se reduce a “cero” el número de periféricos que típicamente se usan para “controlar” una puerta.

Economía: el costo de operar también es más barato pues depende de baterías alcalinas de tamaño comercial, que pueden durar hasta 2 años.

La contribución al ambiente de estas cerraduras es considerablemente alta y este también es un aspecto en tendencia: productos electrónicos que son verdes.

Texto original tomado de: Revista Construir

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