Cargotectura, una tendencia práctica

 

La arquitectura no ha sido ajena a esta realidad y, a través de innovadores métodos y sistemas, ha logrado alinearse perfectamente a estas nuevas corrientes que marcan el ritmo de la construcción.

 

En 1987, el arquitecto Phillip C. Clark patentó en Estados Unidos un “método para convertir uno o más contenedores de acero en una estructura habitable o una obra de construcción”. Fue así como este arquitecto inauguró un nuevo sistema de construcción en el que la creatividad es el componente principal de la edificación.

 

Esta corriente se conoce como cargotectura. El elemento base de este tipo de construcciones es el contenedor, que hasta hace algunos años no servía para nada más que para transportar mercancía a través de los océanos del mundo. 

 

Este tipo de construcción económica ofrece una estética innovadora y reduce el impacto ambiental, pues se basa en el reciclaje de materiales. Los contenedores tienen una gran capacidad para resistir huracanes, tornados, terremotos y otro tipo de desastres naturales. Además, sobre ellos se puede colocar una cubierta ecológica, lo que los convierte en una tendencia aún más amigable con el ecosistema.

 

Los diseñadores y arquitectos a escala internacional han propuesto espacios innovadores articulados en el contenedor como unidad de edificación. 

 

En Bogotá se construyó el ‘Container City 93’, un complejo de restaurantes ‘gourmet’. La implementación del espacio duró 74 días y está conformado por 12 contenedores pintados con colores llamativos; incluso, la estructura es sismoresistente y cuenta con una plazoleta de más de 900 m2.

 

Otro ejemplo de la versatilidad de la cargotectura está en China. En las afueras de la ciudad de Changski existe un conjunto de 35 contenedores que, pese a su apariencia industrial, en su interior albergan un lujoso hotel de cinco estrellas conocido con el nombre de Xiang Xiang Xiang Pray House. Este espacio combina un diseño moderno con la decoración tradicional del país asiático.

 

Los contenedores que se usaron en el hotel son una referencia para el diseño y adecuación de este tipo de espacios arquitectónicos. El hotel chino se construyó en tan solo tres meses y tiene 21 lujosas habitaciones.

 

La cargotectura es una corriente que cumple con las ‘3R’: reciclar, reutilizar y reducir. Muchas veces, una vez que los contenedores son descargados en los puertos de destino, se desechan al ser más económico comprar uno nuevo, que regresarlo a su país de origen. Por esa razón, la cargotectura se ha convertido en una herramienta de edificación funcional, de bajo costo y amigable con el ambiente.

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